lunes, septiembre 16, 2019
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El expresidente Alejandro Toledo ocupó el cargo entre 2001 y
2006, período que fue marcado por grandes escándalos.
Su imagen pública estuvo tan dañada que el político llegó a un
nivel de aprobación del 8%. La prensa intentó tratar la
situación con humor y popularizó la expresión “hora cabana,
la hora que al presidente le da la gana”, una referencia a
la impuntualidad y falta de disciplina de Toledo. En marzo de
2019, el presidente volvió a ser noticia tras ser detenido en
Estados Unidos en estado de ebriedad. Recuerda éste y
otros escándalos que Panorama publica para sus miles de
lectores:
DETENCIÓN EN ESTADOS UNIDOS
El expresidente fue detenido el 17 de marzo de 2019 en San Mateo,
California, por estar ebrio en un restaurante. Él fue liberado a la
mañana siguiente.
Alejandro Toledo es economista y trabaja como profesor en la
universidad de Stanford, Estados Unidos, país en el cual reside.
INVESTIGACIONES DE ODEBRECHT
La Fiscalía de Perú pidió la extradición del expresidente, que vive
en Estados Unidos, por haber recibido, presuntamente, 20 millones
de dólares de la constructora Odebrecht entre 2005 y 2008. El pago
ilegal se habría dado para garantizar que la empresa fuera la
responsable por la construcción de la carretera interoceánica entre
Brasil y Perú.
El abogado del expresidente declaró que él era inocente y enfrentaría
los cargos pero Toledo jamás se presentó ante la justicia peruana.
Por eso, es considerado prófugo.
EL ROMANCE CON LADY BARDALES
Pocos meses antes de dejar la presidencia, Alejandro Toledo vivió
un romance con la escolta personal de su familia, la teniente Lady
Bardales, quien se encargaba, entre otras tareas, de la seguridad de

la primera dama. El affaire fue confirmado por Carlos Bruce durante
una entrevista al programa El Valor De La Verdad.
La teniente fue investigada por presunto enriquecimiento ilícito y
evadió la justicia. Ella estuvo encarcelada entre julio y septiembre de
2008 y fue liberada por falta de pruebas.
EL «AVIÓN PARRANDERO»
Durante la administración de Alejandro Toledo el avión presidencial
ganó el apodo de “avión parrandero”, después de que la prensa puso
al descubierto a algunos de los miembros del gobierno alcoholizados
durante un viaje oficial a España.
Uno de los miembros de la comitiva fue visto cantando “Pásame la
botella”, visiblemente intoxicado. Desde entonces, el avión oficial del
Presidente de la República es conocido en todo el país por su apodo
poco noble.
EL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES QUE
DURÓ 12 HORAS
El 11 de agosto de 2005, Fernando Olivera Vega fue nombrado Ministro de
Relaciones Exteriores. Pocos minutos después de que él juramentó el
cargo, Carlos Ferrero Costa, el Primer Ministro, renunció a su puesto.
Con la renuncia de Costa, todo el gabinete ministerial debió
ser reemplazado y Fernando Olivera Vega pasó menos de 12 horas en
su nuevo trabajo.
EL CASO DE LAS FIRMAS FALSAS
En 2006 la jueza Carolina Lizárraga empezó a investigar a Alejandro
Toledo por presuntas falsificaciones de firmas al inscribir al partido Perú
Posible, en 1998.
Según la denuncia, Toledo habría convocado a un grupo de personas para
que firmaran planillones y llegar así al número de rúbricas exigidas por
el Jurado Nacional de Elecciones. El caso no fue resuelto.
LOS GASTOS EN LICORES Y ROPA
En 2014, Javier Velásquez Quesquén divulgó una serie de facturas que
comprobaban los gastos excesivos e injustificados del gobierno de Toledo
en licores. Los documentos comprobaron que al menos S/542,832 fueron
utilizados para comprar whisky, vino, cerveza y otras bebidas.
También fueron presentadas facturas de costosos tratamientos de belleza y
ropas de lujo compradas por la ex primera dama, Eliane Karp.
LA NOCHE DE FIESTA Y EL “SECUESTRO”

Uno de los escándalos más sonados de Toledo fueron las fotografías
publicadas por Caretas en 2001, en las cuales el entonces candidato a la
presidencia de la República era visto abrazado con varias mujeres cerca de
una mesa repleta de bebidas alcohólicas.
La fotografía, que se tomó en 1998, fue justificada por el candidato a
la presidencia de una manera poco usual. Él declaró que fue víctima
de un secuestro en el cual lo obligaron a ser fotografiado con otras
mujeres para extorsionarlo. La versión fue confirmada por su esposa,
pero una investigación de la revista Caretas y otra realizada por la
policía concluyeron que Toledo jamás fue obligado a participar en la
noche de fiesta. Al contrario, la disfrutó mucho.
LA HIJA QUE NO QUERÍA RECONOCER
El primer gran escándalo de Toledo se dio cuando estaba en campaña
presidencial, en 2001. El conductor Jaime Bayly llevó a Lucrecia Orozco y su
hija adolescente a su programa, haciendo pública una batalla que la familia
había empezado desde que la pequeña era un bebé: obtener
el reconocimiento de su padre, Alejandro Toledo.
La prensa se puso del lado de la madre e insistió para que
el candidato reconociera a su hija, a lo que él se negó incluso
después de ser elegido. El escándalo tomó proporciones tan grandes
que la aprobación del presidente empezó a caer cada día más. En
octubre de 2002, por fin, Toledo asumió la paternidad de la
adolescente a quién había negado en muchas ocasiones.

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