¡SE ROBARON LAS VACUNAS!… ¿QUÉ HACEMOS?

Por Alberto Gómez Castro (*)

¿Estamos seguros de que las vacunas estarán a salvo? Un Caso de Estudio.

CONTEXTO HIPOTÉTICO
X es un país en vías de desarrollo, sumido en crisis política. Había polarización y desinformación. El gobierno manejó mal la pandemia COVID-19 y perdió credibilidad. La oposición aprovechó toda oportunidad que surgía para desacreditarlo.
En medio de tanto desorden y discusión, no había liderazgo ni consenso para llevar adelante una estrategia efectiva contra la pandemia. Mucha gente murió y ciertas medidas sanitarias tuvieron un impacto negativo sobre la economía.
De pronto, varios laboratorios de países desarrollados produjeron vacunas. Aunque hubo demoras inexplicables en la adquisición, finalmente el gobierno de X aseguró un número significativo de dosis para inmunizar a la población.
Políticos y medios de prensa que criticaron duramente la demora en la compra, promovían a la vez, dudas acerca de la conveniencia de vacunarse. Así, por temor, creencia o desconfianza, la mitad de la población se oponía a la vacunación.
ESCENARIO ESPECÍFICO
No obstante, en X había gran expectativa por la llegada de las vacunas contra la COVID-19. Era “la luz al final del túnel”. ¡Retornar a la vida social con la familia y los amigos, recuperar los negocios y la economía, gozar de viajes y vacaciones!
La vacunación reduciría la tasa de muertes hasta alcanzar inmunidad del rebaño. Hoy, X experimenta un incremento alarmante en contagios y decesos. No se sabe si es “rebrote”, “segunda ola” o una mutación que se propaga más rápido.
El gobierno de X dispuso recursos importantes en la adquisición de millones de vacunas. Son 2 dosis por persona. El plan es inmunizar primero a trabajadores de salud, ancianos, vulnerables y luego al resto. ¡Hay que volver a la normalidad!
Un grupo especial se encargaría de la logística; desde el arribo a X hasta la distribución a centros de vacunación. Transporte terrestre, aéreo, fluvial en todo el país; y almacenamiento temporal con las condiciones establecidas por el fabricante.
Las vacunas son un bien escaso y muy valioso.
SURGEN PROBLEMAS DE SEGURIDAD
Finalmente, las vacunas llegaron a X; y durante el proceso de distribución e inicio de la campaña de vacunación, ocurrieron incidentes de seguridad:
  • Ladrones bien organizados robaron lotes de vacunas en diferentes puntos de la cadena logística: en algunos almacenes temporales y durante el transporte.
  • Como consecuencia de los robos, apareció la oferta de vacunas en el mercado negro. También venían circulando seudo-vacunas.
  • Un empleado con creencias “anti-vacuna” saboteó varios lotes en un almacén temporal. Al ser arrestado declaró que ”las vacunas contienen microchips para controlarnos”.
  • Otros lotes se malograron en un almacén temporal de provincia. Hubo un corte prolongado de energía eléctrica que afectó el sistema de refrigeración.
  • En otro almacén, un cortocircuito originó un incendio. Aún cuando los bomberos lograron sofocarlo, algunos lotes de vacuna se quemaron.
Es decir, se perdió un número importante de viales de vacuna.
LECCIONES APRENDIDAS
Los incidentes tuvieron gran cobertura en medios y redes sociales. Todos buscaban responsables. ¿Cómo así no se previó las medidas de seguridad para salvaguardar las vacunas?
  1. La polarización política y la desinformación impidieron que autoridades, oposición y población reconocieran la importancia estratégica de las vacunas y de la vacunación. En tiempos de pandemia las vacunas son un bien crítico con impacto no sólo en la salud pública, sino también sobre la economía y la seguridad nacional, en términos de estabilidad y predictibilidad.
  2. Si se hubiera alcanzado ese reconocimiento en todos los niveles, la operación vacuna habría estado protegida por la medida de seguridad más eficaz para estos casos: la aceptación del programa por parte de los beneficiarios. Cuando hay aceptación, es la población misma la que está interesada en que el programa se lleve a cabo con éxito y colabora activamente en prevenir incidentes de seguridad o accidentes que pudieran afectarlo.
  3. Distraídos por la crisis política en medio del desastre sanitario y de una campaña de desinformación, las autoridades no se preocuparon de que se condujera un adecuado análisis de amenazas y riesgos a la seguridad de millones de viales de vacunas. Sin Evaluación de Amenaza no se pudo anticipar posibles eventos que afectarían la seguridad ni planear cómo reducir la probabilidad de que ocurrieran.
¿POR QUÉ ERA IMPORTANTE CONDUCIR UNA EVALUACIÓN DE AMENAZA?
La figura de abajo, muestra la versión simplificada de una matriz hipotética de Evaluación de Amenaza para el Caso de Estudio.

 

Una Evaluación de Amenaza a la seguridad de personas, organizaciones, instalaciones, materiales o bienes (en este caso las vacunas) requiere considerar:
  • ¿Qué tipo de amenaza puede producir daño (por ejemplo, criminalidad, peligros no intencionales)?
  • ¿Qué agentes operarían bajo cada tipo de amenaza (criminalidad: ladrones, crimen organizado y grupos anti-vacuna; peligros: incendios, cortocircuitos)?
  • A partir de las intenciones y capacidades de los agentes, ¿cuáles son los eventos que podrían producirse? Por ejemplo, en diciembre del 2020 (esto es real, no hipotético), la Interpol publicó una alerta de seguridad advirtiendo a los 194 países miembros sobre la acción potencial del crimen organizado de robar, falsificar y comercializar ilegalmente vacunas contra COVID-19. Estas son “intenciones” del agente de amenaza que deben considerarse en la evaluación. Aquí, el link correspondiente: https://www.interpol.int/en/News-and-Events/News/2020/INTERPOL-warns-of-organized-crime-threat-to-COVID-19-vaccines. ¿Alguien consideró esta información en X?
  • La información sobre intenciones y capacidades de bandas de ladrones, crimen organizado o saboteadores, proviene de entidades de inteligencia. A veces sucede que un incidente serio de seguridad ocurre y resulta que diversos organismos tenían con anticipación pedazos de información relacionada. Sin embargo, nadie juntó las piezas del rompecabezas y no se pudo ver la figura completa de la amenaza. La inteligencia para prevenir daños contra un bien tan valioso como las vacunas, requiere ser centralizada. Una entidad central dirige los esfuerzos de colección de información, recibe y evalúa todos las piezas dispersas obtenidas por otros organismos. En el caso de X, como las vacunas no se reconocieron como un bien crítico para la estabilidad del país, se obvió la necesidad de un plan de inteligencia adecuado.
  • Por otro lado, hay agentes de amenaza que no son personas ni grupos sino más bien “peligros”. Es decir, eventualidades que no tienen “intención” de dañar pero producen daño; como por ejemplo, incendios, cortocircuitos o inundaciones. En el caso de la protección de las vacunas, el plan de inteligencia también debe incluirlas al evaluar la seguridad de los almacenes y de los medios de transporte que serán utilizados.
  • Una vez establecidos los tipos de amenaza, los agentes y los eventos posibles, las preguntas son: ¿qué tan preparados estamos para afrontar esas amenazas y peligros?; ¿tenemos contramedidas pre-existentes para proteger las vacunas? Evaluar las contramedidas pre-existentes es necesario para saber en qué hay que mejorar para disminuir la probabilidad de ocurrencia de eventos indeseables. Es decir, para reducir las vulnerabilidades. Por ejemplo, evitar robos o sabotaje en almacenes o durante el transporte, implicaría una amplia gama de contramedidas que van desde la protección física (escoltas, vigilantes, barreras), hasta una campaña informativa sobre la importancia de la vacunación o leyes disuasivas para quienes intentaran robar o dañar las vacunas. Si todas las contramedidas existen antes del arribo de las viales, entonces estaríamos en un 100% de preparación, la vulnerabilidad sería mínima y la probabilidad de que un evento indeseable ocurra sería “baja”. Por el contrario, si sólo un 25% de las contramedidas requeridas existen, la vulnerabilidad sería inaceptable y la probabilidad de que el evento indeseable ocurra sería “muy alta”.
  • Bajo esta lógica, la Evaluación de Amenaza permite ver dónde enfocar la implementación o mejora de contramedidas, y reducir las probabilidades de ocurrencia de incidentes de seguridad. Asimismo, este método es útil para asignar prioridades de gasto cuando los presupuestos son limitados. El énfasis de la preparación y gasto se pondrá en las contramedidas requeridas cuando la probabilidad de ocurrencia de un tipo de incidente sea estimada como “alta” o “muy alta”.
  • La estimación de porcentajes de contramedidas pre-existentes y de probabilidades de ocurrencia no requieren de cálculos complejos (de hecho todavía no existe estadística ni data suficiente sobre situaciones parecidas como para hacerlos). Sólo hay que establecer criterios claros a fin de construir parámetros lógicos de referencia que ayuden a la toma de decisiones.
  • El reporte de Evaluación de Amenaza es así, un instrumento clave para los responsables del manejo de la “operación vacuna”, cuyas funciones deben cubrir logística, distribución y seguridad en apoyo a la campaña de vacunación en sí misma, que es una tarea exclusiva de las autoridades de salud pública. La Evaluación de Amenaza es un proceso permanente que debe mantenerse actualizado de acuerdo con las circunstancias cambiantes a lo largo de la operación.
CONCLUSIONES
Esta es la primera vez en la historia de la humanidad en que se experimenta una pandemia devastadora con impacto global, y mientras que la enfermedad avanza en todo el mundo, la ciencia desarrolla y produce la vacuna para controlarla.
Si es a través de la vacunación de billones de personas que se podrá alcanzar inmunidad del rebaño, evitar más muertes y retornar a una situación al menos parecida a la que teníamos en el 2019, entonces, las vacunas tienen real valor estratégico.
Es importante reconocerlo y dar relevancia a las medidas de seguridad para proteger a las vacunas y a las campañas de vacunación. De ello dependen muchas vidas así como la estabilidad de nuestras sociedades y economías.

(*) Egresado de la Maestría en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica del Perú, Profesional en Seguridad y Oficial de Marina en retiro

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