APOYEMOS A MUNDO LIBRE

APOYEMOS A MUNDO LIBRE

Abrir las puertas hacia un futuro prometedor es el principio que animó a Marilú de Cossío de Gonzales Posada a fundar el Instituto Mundo Libre. Una encomiable iniciativa que desde hace 36 años viene abriéndoles puertas hacia nuevas oportunidades a niños y adolescentes.

Mundo Libre opera gracias al trabajo con embajadas y donaciones del extranjero. Hoy ya no tiene esos recursos por la pandemia

Como bien señala su fundadora, la pobreza y la violencia de muchos hogares suele truncar el futuro de muchos niños y por eso Mundo Libre nació para darles esos espacios, libres de drogas y delincuencia, necesarios para su desarrollo y vitales para encontrar el camino del desarrollo personal.

El 80% de los jóvenes que han pasado por estas instalaciones son profesionales.”

La fórmula aplicada por Marilú de Cossio es sencilla: amor y educación. Y vaya que funciona. “El 80% de los 4,080 jóvenes que han pasado por estas instalaciones son profesionales. Varios de ellos estudian en institutos superiores y tres de ellos han obtenido la ansiada Beca 18, demostrando su capacidad académica y sus ganas de salir adelante.”

Aquel es el resultado de un largo derrotero de más de tres décadas de dedicación, optimismo, cariño y mucha fe. Mundo Libre se inició en una cochera de Lince y hoy cuenta con un terreno de 13 mil metros cuadrados con colegio, habitaciones y losas deportivas en Pachacamac.

Apoyemos la iniciativa de abrirles puertas a un futuro prometedor.

Mundo Libre opera gracias al trabajo con embajadas y donaciones del extranjero. Hoy ya no tiene esos recursos por la pandemia

Hoy, Mundo Libre tiene talleres de cómputo, cerámica, carpintería, manualidades, baile, música, tejido, corte y confección, deportes, cocina, hostelería, elaboración de velas, jabones, etcétera.

“Mis niños nunca se morirán de hambre con todo lo que aprenden, y si ellos quieren una carrera técnica, tratamos de conseguirla”, sostiene con voz firme Marilú, quien no labora sin desmayo para que su gente apunte siempre hacia lo más alto.

En la actualidad, sin embargo, el impacto de la pandemia del coronavirus y el desinterés del Estado hagan peligrar esta titánica y noble tarea de tres décadas y media.

 Como bien sostiene Marilú; que sus niños vuelvan a las calles no es una opción y por eso ha decidido luchar hasta el final.

Hoy solo permanecen 40 niños y niñas.”

Sucede que la comunidad funcionaba gracias a las donaciones y benefactores, que lamentablemente ya no pueden continuar aportando económicamente debido al impacto que ha tenido la pandemia en el Perú y en el mundo.

Por esa razón, Mundo Libre tuvo que ajustarse a un reducido presupuesto y, por consiguiente, entre otras necesidades reducir el personal de 34 a 16 personas.

El pasado 11 de marzo las puertas de esta comunidad terapéutica se cerraron oficialmente por la seguridad de sus residentes, en un intento por evitar el ingreso del COVID-19. Ese día también se retiraron varios adolescentes del centro, que tiene capacidad para albergar a 125 menores. Hoy solo permanecen 40 niños y niñas.

“Es un sector invisible que no existe para las políticas del gobierno, no se asigna ni un solo centavo del presupuesto. No quiero creer que a nadie le importan los niños de la calle”, lamenta Marilú.

Por ello ha insistido ante las instancias gubernamentales, pero éstas no la han escuchado y menos atendido. “He tocado las puertas del Ministerio de la Mujer hasta desaparecer los nudillos de mis manos”, comenta.

“Todos los que hemos tenido privilegios, que hemos tenido buenos padres, una educación, una vida productiva, tenemos la obligación ética y moral de hacer algo por quien no tuvo esa oportunidad, porque esos niños y niñas hemos podido ser nosotros, han podido ser nuestros hijos”, refiere, convencida de que su fortaleza física y emocional le permitirá encontrar una solución.

Si la respuesta de las autoridades nunca llega, Marilú confía en que personas de buena voluntad apadrinarán a cada uno de los cuarenta menores que permanecen bajo su cuidado. Espera que este mensaje que compartimos llegue a gente con empatía y preocupación por la niñez.

“La vida fue buena conmigo, tuve una infancia y juventud feliz, no puedo permitirme ser ajena a este tema al que me dedico con alma, vida y corazón”, señala Marilú, quien también es madre y abuela.

 “Aquí entra el niño sin saber por qué está en el mundo y sale con valores, principios y con proyección de futuro para su propia vida”, asegura.

IMPORTANTE

Si desea conocer más sobre el trabajo del Instituto Mundo Libre, puede ingresar a su página webhttps://www.mundolibre.org.pe/Su aporte puede hacer el cambio.

 

Si desea colaborar con Mundo Libre haciendo una donación personal o institucional, las cuentas son:

  • BCP AHORRO DÓLARES 193-96510637-1-90
  • CORRIENTE SOLES 193-1510297-0-24
  • CORRIENTE DÓLARES 193-1492969-1-02
  • CONTINENTAL CORRIENTE SOLES 0011-0114-0100003333-60
  • CORRIENTE DÓLARES 0011-0114-0100005417-69

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