Apuntes de Nuestra Historia

Fernando Guzmán Zumaran

fernandoguzmanzumaran@yahoo.es

 

Historia de sangre y muerte del Canal de Suez

El bloqueo del Canal de Suez por el gigante barco portacontenedores, Ever Given, de 20,000 toneladas y 400 metros de eslora, hizo que cientos de barcos con mercaderías con destino a Europa, Asia y África se detuvieran, causando perjuicios económicos por los retrasos en las mercaderías y suministros, para las cientos de empresas, tanto Europeas, asiáticas y africanas. Y se viene la pelea legal, para saber quién  pagara las pérdidas a Egipto por los días del bloqueo y el costo del dragado, todo esto estimado en mil millones de dólares. Pero también dejó al descubierto la fragilidad del comercio Internacional en  una de las rutas más importantes del mundo, donde pasa cerca del 12% del tráfico comercial marítimo mundial. También nos hizo recordar la historia del Canal de Suez, una historia llena de conflictos políticos, esclavitud, guerras y muerte.

Desde siglos antes de Cristo, esta zona del mediterráneo ya era comercial y pasaron muchos Imperios y faraones que lograron hacer una vía de unión entre el mediterráneo y el mar Rojo. Las primeras referencias dicen que embarcaciones llegadas del mediterráneo eran desarmadas y luego llevadas por diferentes canales hasta llegar al Nilo y algunas al golfo de Suez. Luego, en la época de los Faraones, cada cierta década limpiaban las estrechas rutas marítimas y volvían a cruzar las embarcaciones, con dificultades por lo estrecho de la vía. Ramsés II, en el año 1250 ac. decidió ampliar el canal para embarcaciones más grandes para que navegaran hacia el Nilo, ampliándolo unos 100 kilómetros y donde cientos de trabajadores morían por las condiciones extremas de trabajo. Aun así,  logro que haya una buena comunicación con la capital, PI- Ramsés. Por falta de conocimientos técnicos no siguió ampliando las rutas hacía el Mar Rojo. Fue Darío I, que en el año 500 ac, avanzo mucho más en la ruta hacia el Mar Rojo ampliándolo unos 80 kilómetros, llegando hasta Suez y permitiendo que toda esa región se fortaleciera como centro comercial. Ya en la época Romana, Trajano ordeno limpiarlo y recuperar la ruta que llegaba hasta el mar Rojo y luego, con la conquista árabe, el Califa Omar en el año 641 ordeno otra vez recuperarlo, para que luego, un siglo después, vuelvan  a deteriorarse las rutas y quedar casi cerradas. El gran Napoleón Bonaparte, en 1799, estando en plena campaña por Egipto, se reunió con sus asesores y técnicos y pidió que se abriera el Canal de Suez, pero recibió noticias desalentadoras. Al estar en niveles diferentes, el Mediterráneo  y el Mar Rojo, había que construir esclusas. No había tiempo ni tampoco mucho dinero; cancelo la idea, sin saber que los estudios de sus técnicos estaban equivocados, pues los dos Mares están en el mismo nivel. En el siglo XIX, Egipto pertenecía al Imperio Otomano, y el diplomático francés Ferdinand de Lesseps, gran amigo del reinante Said Pasha, lo convence y le saca la autorización para los estudios de construcción del Canal de Suez, con toda la tecnología de primera de la época. En 1854, los estudios con técnicos franceses fueron todo un éxito, aunque los Británicos ya empezaban a preocuparse por lo que significaba geopolíticamente esto; Lesseps, se fue a Francia en busca del capital. Consiguió el 50% del capital y Egipto el otro 50%. Trabajaron 60,000 campesinos egipcios, en condiciones de semi esclavitud, por 18 horas diarias, muriendo más de 20,000 hombres. El 17 de noviembre de 1869 se inaugura el Canal de Suez. Francia y Egipto iban a tener la administración y ganancias por 99 años, luego de esto pasaría al control total de Egipto. Pero seis años después, Egipto, abrumado por deudas  vende sus acciones a Inglaterra por veinte millones de dólares, haciéndose copropietario de esta estratégica ruta comercial, cada vez más importante. En 1919, la población egipcia se levanta contra el colonialismo británico y en 1922 se independiza. Asume el Rey Faruq I de Egipto, incondicional de Londres y Washington y que manejaba el país como si siguiera siendo colonia británica, hasta que en 1952 se produce un golpe liderado por dos jóvenes oficiales. Uno de ellos, Gamal Abdel Nasser, quien asume el poder en 1954. Nasser, era el líder que quería desarrollo para su pueblo y la visión de unir a todos los pueblos árabes contra la amenaza sionista y el poder británico. Nasser, sigue con el proyecto de hacer la represa de Asuán, obra faraónica que irrigaría cientos de miles de hectáreas, cambiándole el futuro a millones de campesinos pobres. Cuando ya había obtenido préstamos del Banco Mundial y otras financieras, Gran Bretaña y EEUU logran que las instituciones financieras desistan del proyecto. Nasser  se siente totalmente humillado y toma la decisión de nacionalizar el  Canal de Suez. El 26 de julio de 1956, Nasser iba a dar un discurso en la ciudad de Alejandría. Previamente les había dicho a sus comandos del ejército que si decía la palabra Lesseps, era esta la contraseña para tomar el canal. Ese día, luego de dos horas, Gamal Abdel Nasser, dice 14 veces la palabra clave, y al final del discurso, comunica que, momentos antes, las tropas egipcias habían tomado el control del Canal de Suez. Gran Bretaña se burlaba de los egipcios porque no iban a poder administrar y lograr hacer pasar los buques por el canal. Sucedió lo contrario, todo fue un éxito. El primer ministro Inglés Anthony Eden, al ver esto mando una flota de petroleros al mismo tiempo, pero los egipcios volvieron a demostrar que estaban capacitados para tremendo desafío. Entre el 22 al 24 de octubre se reúnen secretamente en la ciudad francesa de Sévres, representantes del más alto nivel del Reino Unido y Francia. Desde Israel, viajan David Ben-Gurion, Shimon Peres y Moshe Dayan. Planean todo un teatro, con tal de recuperar el Canal: Israel, que en ese momento se sentía amenazado por las políticas en contra del sionismo y el estado Hebreo, pero que además tenía pretenciones territoriales, en la noche del 29 de octubre ataca e invade  la península del Sinaí. El 30 de octubre  Inglaterra y Francia, “al ver los riesgos que una guerra significaba para la región”, mandan un ultimátum para que “paren las hostilidades”. El 31 de octubre al vencerse el plazo, Inglaterra y Francia atacan a Egipto causándoles miles de muertos; el plan militar secreto firmado en el protocolo de Sévres, había salido a pedir de boca. Pero la farsa empezó a desmoronarse cuando en Inglaterra, tanto el pueblo inglés como los actores políticos no creían las explicaciones del primer ministro. El presidente norteamericano, Eisenhower, no dio su apoyo a tremenda metida de pata, y el líder ruso, Nikita Kruschev, le ofreció su apoyo militar a Egipto. Inglaterra y sus aliados tuvieron que aceptar la presión de EEUU y la resolución de alto al fuego de la ONU.

En 1967, se produjo la guerra de los seis días, donde Israel derrota en tiempo record a diversas naciones árabes, entre ellas Egipto. Se produce un bloqueo del canal de Suez que dura ocho años, hasta 1975. Pero, para terminar esta historia, cuando se inicia la guerra de los seis días,  en ese momento estaban dentro del canal navegando 15 barcos de nacionalidad Búlgara, francesa, polaca, sueca, alemana, inglesa y norteamericana. Estos barcos se quedaron durante los ocho años atrapados. Se les llamo la Yellow Fleet, la flota amarilla, nombre que se les puso por el color que adquirieron a causa de la arena del desierto. Para pasar los ocho largos años, los tripulantes formaron una asociación, donde organizaban diversa actividades. Crearon su servicio postal, en el buque alemán Nordwind se hacían las misas, en el Bulgaro Vasll Lecsky, cine y en el Sueco Killara, se bañaban en su “piscina”. Para completar el tremendo compañerismo que se formó esos largos ocho años, organizaron sus propias olimpiadas, paralelas a las olimpiadas de México de 1968, donde hubo regatas, con los botes salvavidas y futbol en el navío más grande.

Ferdinand de Lesseps, el gran constructor del Canal de Suez, con su gran reputación en todo el mundo, fue nombrado presidente de la compañía del canal de Panamá. Pero esta vez se enfrentó a problemas más difíciles. Las diferencias del nivel del mar  entre el Atlántico y el pacífico, las epidemias de enfermedades de la selva, como malaria y fiebre amarilla, y acusaciones de corrupción en el financiamiento de la obra, terminaron en su declaración de quiebra, abandonaron el proyecto y luego sus derechos serían comprados por EEUU.

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