Cae «Capo» del narcotráfico del Golfo en Colombia

El narcotraficante más buscado de Colombia, Dairo Antonio Úsuga (alias “Otoniel”), por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares, fue capturado por autoridades colombianas, informó el gobierno ayer sábado.
“Reconocimiento especial a Fuerza Pública (…) por captura en Necoclí de Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel, jefe máximo del Clan del Golfo”, expresó el alto consejero presidencial, Emilio Archila, en un mensaje de Twitter.
La captura del jefe de la mayor banda narco de Colombia representa el golpe más fuerte al crimen organizado desde la caída de Pablo Escobar en 1993, aseguró ayer sábado el presidente Iván Duque.
“Este es el golpe más duro que se le ha propinado al narcotráfico en este siglo en nuestro país y es solamente comparable con la caída de Pablo Escobar”, dijo el mandatario en una declaración al país, al confirmar la detención del líder del Clan del Golfo.
Alias Otoniel es el líder del grupo armado con mayor presencia en Colombia y un actor central del negocio del narcotráfico en ese país, el Clan del Golfo, y por eso el presidente Ivan Duque no dudó en viajar al lugar de la detención para informarse de inmediato y dar un mensaje a la nación, junto a parte de su gabinete y los jefes de las fuerzas involucradas en el operativo.
Poco antes, el comandante de las Fuerzas Armadas, general Luis Fernando Navarro, había contado en el mismo acto que hacía siete años que perseguían a alias Otoniel y que les tomó años entender y conocer toda la operación nacional e internacional del capo narco y del Clan del Golfo, y que la operación militar-policial se planeó hace exactamente ocho días, con asistencia de Estados Unidos y el Reino Unido.
El pasado 7 de febrero, el Ejército colombiano dio muerte al número 2 del Clan del Golfo, Nelson Hurtado (alias ‘Marihuano’”), en lo que se consideró “el golpe más duro a la estructura” de ese grupo narcotraficante. La operación tuvo lugar en la localidad de Riosucio, en el departamento del Chocó, en el occidente colombiano.
Alias “Otoniel” era buscado intensamente desde 2015 en la región de Urabá por miles de policías y militares participantes en las dos fases de la “Operación Agamenón”, mediante la cual fueron abatidos a capturados decenas de hombres a su mando y se incautaron toneladas de cocaína.
Según recordó el diario El Espectador, Úsuga, nacido en Turbo, Antioquia, conoció el mundo de la violencia armada en todas sus facetas: fue guerrillero, paramilitar y cabeza de la organización criminal con mayor presencia en el país.
Alias Otoniel inició su camino como miembro de la antigua guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL), grupo marxista leninista que se desmovilizó masivamente en 1991 y cuya disidencia aún opera en el departamento Norte de Santander.
Durante ese mismo año, cuando tenía 19 años, Úsuga se desmovilizó del EPL, para luego entrar a las filas de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), un grupo paramilitar.

En septiembre de 2017, tras la firma de la paz con las FARC y la apertura de diálogos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), alias “Otoniel” anunció en un video colgado en las redes sociales su intención de someterse a la justicia, lo que hizo pensar a los colombianos en la posibilidad de alcanzar la paz después de más de medio siglo de conflicto armado en varios frentes internos.
Según el gobierno colombiano, el Clan del Golfo es responsable del envío de toneladas de cocaína a Estados Unidos, así como de montar una red criminal dedicada a cobrar extorsiones a empresarios y comerciantes en la región de Urabá, fronteriza con Panamá, y en la costa Atlántica principalmente.
También se le acusa de asesinar a numerosos policías y líderes sociales como parte de su estrategia de terror en las zonas en las que opera la banda.
Por esa razones, “Otoniel” tiene más de un centenar de procesos abiertos en la justicia colombiana y la Interpol lo buscaba con circular roja.
La noticia de la captura de alias “Otoniel” fue recibida con alivio por políticos de distintas vertientes, como el precandidato liberal a la Presidencia Juan Fernando Cristo, quien la calificó como “un golpe importante” de las “Fuerzas Militares contra el crimen organizado” y llamó a “persistir en la persecución contra los grupos violentos”.

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