¿CÓMO EVITAR LAS ESTAFAS ONLINE EN LA TEMPORADA ALTA DE COMPRAS?

  • VU brinda recomendaciones para evitar ser víctima de un delito informático cuándo se opera online. ¿Puedo estar siendo vulnerado sin darme cuenta?, ¿Qué deben hacer los negocios para proporcionar seguridad?

La nueva temporada de compras comienza con el próximo Black Friday y Navidad. Muchos optarán por realizarlas desde la comodidad de sus hogares o para maximizar descuentos. Pero todos los usuarios deben tener en cuenta una serie de tips para que un click no se convierta en una pesadilla.

Entre enero y abril de este año, la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (DIVINDAT) de la Policía Nacional del Perú investigó 1.188 denuncias de delitos cibernéticos, siendo los casos más frecuentes los relacionados a fraude informático y suplantación de identidad. Y a nivel global, el cibercrimen ocasiona pérdidas económicas por un billón (millón de millones) de dólares al año, según un reporte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Temporalmente, durante estas semanas se registra un aumento de esta clase de delitos. Por eso, vale la pena aumentar los cuidados y evitar caer en estas trampas. Un robo informático es mucho más que un mal rato o unos soles perdidos: causa que los usuarios pierdan la confianza en sus negocios y que las empresas se expongan a todo tipo de complicaciones. En este contexto, VU recomienda claves a los consumidores para tener en cuenta:

Aprender a detectar el phishing. El ataque más popular del mundo está basado en técnicas de ingeniería social por parte del atacante, pero también depende del desconocimiento y error humano. Es necesario estar atento de comunicaciones que lleguen por WhatsApp, redes sociales, correo y teléfono; incluyendo SMS y llamadas. Si llegan mensajes promocionales que incluyen links o archivos adjuntos, no hacer click ni abrir el documento. Una forma para evitar caer en trampas es asegurarse de que la marca del sitio esté bien escrita o sin repeticiones de letras; por ejemplo, si la marca es “Shopping”, asegurarse de que no diga “Shopin”.

 

Verifica la reputación del vendedor. Para evitar pagar por un producto que nunca llegará, es necesario verificar la reputación del vendedor. Leer las reseñas de otros compradores puede ser muy útil si existen dudas acerca de la veracidad del sitio o la oferta: una señal de alerta es cuando son todas positivas. También es importante conocer las políticas de garantía, reembolso y/o devolución, por si llegara a haber algún inconveniente con el pedido. Si se compra en una página desconocida, asegurarse de que ese sea el sitio oficial; buscar canales de comunicación oficiales y referencias.

 

Operar a través de conexiones seguras y evitar los lugares públicos. Es importante proteger la red WiFi hogareña con una contraseña robusta y, en lo posible, evitar compartirla. Si es necesario transaccionar desde un lugar público, asegurarse de que nadie puede ver nuestra pantalla y de que el dispositivo utilice su red móvil en vez de un WiFi público, ya que son vulnerables y pueden estar intervenidos.

 

Habilitar factores de autenticación adicionales. Muchos bancos y plataformas de compra online permiten habilitar la opción de un segundo factor de autenticación, basado en un código de única vez que llega, por lo general, vía SMS. Es fundamental para aumentar los niveles de seguridad de los accesos a la banca online o sitios de compra.

 

Busca señales de seguridad. Todos los sitios cuentan con protocolos de seguridad propios. El primero y más común es “https” al comienzo de la dirección del sitio web, que suele ir acompañado por el icono de un candado o escudo. La mayoría de los sitios pide que te registres a través de un formulario para comprar: no hay que completarlos si solicitan datos fuera de lo normal como profesión o datos familiares. Al pagar, selecciona “No” si el sitio te pregunta si quieres guardar los datos de la tarjeta para futuras compras.

Evitar ingresar los datos de la tarjeta dos veces. Es recomendable ante fallas en el pago, hasta no estar seguros de que no se haya realizado un cargo en la tarjeta. Los procesos de pagos pueden demorar hasta un minuto; durante ese tiempo no darle “refrescar” al navegador.  También, no entregar los datos completos de la tarjeta a desconocidos.

 

LA IDENTIDAD DIGITAL Y LA CIBERDELINCUENCIA: EL PESO DE LOS DATOS

Por Hernán Carrascal.

 Los delincuentes informáticos son cada vez más diestros a la hora de engañar a los usuarios para que les brinden información clave que facilita un robo de identidad. Según la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (DIVINDAT) de la Policía Nacional del Perú, entre enero y abril del 2021, se investigaron 1,188 denuncias de delitos cibernéticos; siendo los casos más frecuentes los relacionados a fraude informático y suplantación de identidad. Y en el mundo, el cibercrimen no solamente está en aumento y constantemente actualizado, sino que también ocasiona pérdidas económicas por un billón (millón de millones) de dólares al año, según un reporte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Por eso, es crucial que las personas sepan cómo proteger su identidad digital. Las vulnerabilidades son parte de nuestro día a día y habituarnos a internalizar ciertos procesos colaborará en minimizar la posibilidad de ser atacados. Los usuarios deben asegurarse de que están usando dispositivos y conexiones de confianza a la hora de hacer sus transacciones: desde las redes de conexión hasta el hardware. Además, deben siempre hacerlo desde los canales oficiales de las compañías, ya sea a través de la web o aplicaciones. Además, sólo deben suministrar información por medio de esos canales y nunca proporcionando contraseñas.

Cualquier cosa que se salga de la rutina aumenta el riesgo: usar un equipo o conexión extraña, o hacer un procedimiento que no se haga rutinariamente, o por un canal que no sea el habitual. Especialmente, se debe evitar ofrecer información por medio de enlaces que llegan a través de correos electrónicos o mensajes de texto, o por llamadas telefónicas.

Los negocios, por su parte, deben garantizar entornos y un espacio de intercambio de información seguro. Para estas ocasiones existe la solución de Identidad Digital Descentralizada (IDD), que facilita la gestión y la validación personal por medio de blockchain, disminuyendo el riesgo de suplantaciones y garantizando mejor la integridad de la información que las técnicas actuales. Así, un click no se convierte en pesadilla.

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