Conciencia sobre las bolsas de plástico

Según información de LA SUNAT, desde que entró en vigencia la Ley de bolsas de plástico en agosto del 2019 hasta diciembre del mismo año, se han recaudado menos de 3.8 millones de soles por el impuesto a las bolsas de plástico.

Ello quiere decir que, siendo el impuesto de 10 céntimos por bolsa, se ha aplicado este impuesto a la entrega de menos de 38 millones de bolsas, cuando según las cifras del Minam, en nuestro país se consumen al menos 3,000 millones de bolsas al año.

Aplicando una simple regla de tres, en el período agosto-diciembre del 2019 se habrían consumido aproximadamente 1,250 millones de bolsas de plástico, con lo cual únicamente se habría aplicado el impuesto al 3% de las bolsas consumidas en el país.

Esta cifra no es alentadora, ya que es evidente que el consumo de bolsas no se ha reducido al 3% en los primeros meses de la aplicación del impuesto, sino que este impuesto no se ha aplicado en la mayoría de las entregas de bolsas de plástico.

Y es que si bien los supermercados, tiendas por departamento y algunos otros negocios vienen aplicando el impuesto, vemos que esto no ocurre en todos los casos donde se hace la entrega de bolsas, sobre todo en pequeños comercios.

Recordemos que este impuesto no tiene como finalidad recaudar fondos para el Estado, sino que, tal como señala la propia ley que lo crea, se trata de una medida que busca desincentivar el uso de bolsas de plástico y contribuir a la conservación del medioambiente y al desarrollo sostenible.

Es evidente entonces que tenemos mucho camino por recorrer e ineficiencias por corregir si en realidad queremos que se aplique este impuesto a todas las bolsas de plástico que se comercializan en nuestro país, y así cumplir con los objetivos de la norma.

¿Qué se puede hacer para procurar que ello ocurra? Existen varios caminos, como por ejemplo modificar la ley para que, en el caso de bolsas que se comercializan libremente (aquellas que no tienen impresas logotipos o marcas de productos o establecimientos, sino que se venden al por mayor) el impuesto ya no sea aplicado cuando se entregue la bolsa al consumidor sino a nivel de productores o de comercios (los propios supermercados, tiendas mayoristas, etcétera) donde estas se venden a los pequeños negocios. Otra opción es iniciar labores de fiscalización que procuren la implementación de la cultura del cobro del impuesto a la bolsa de plástico por parte de los pequeños comercios. Por otro lado, se puede también analizar la posibilidad de implementar incentivos para que esta norma tenga un mejor cumplimiento, como puede ser la deducibilidad de este impuesto de las rentas personales o de tercera categoría de los consumidores.

La brecha por cubrir para lograr el objetivo de la norma es bastante amplia, lo cual refleja el nivel de informalidad que sigue existiendo en nuestro país y la urgencia que existe en crear conciencia sobre el cuidado del medioambiente en nuestros ciudadanos.

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