Crónica desde el encierro “Sin patrones” 

Crónica desde el encierro “Sin patrones”

Por:Edwin Sarmiento Olaechea

 

Me emociono. No lo niego. Cómo evitarlo. En You Tube escucho el discurso del general Juan Velasco Alvarado, al promulgar la Ley de Reforma Agraria. Es 24 de junio de 1969.

 

El militar dice que millones de campesinos dejarán de ser parias en su propio territorio. Serán dueños de esas tierras que siempre labraron, pero que no eran de ellos, paradójicamente. Pertenecían a esa vieja oligarquía que ese día empezaría a morir en el Perú.

 

Ahí está el chino Velasco dándole duro a la tristeza ancestral del hombre andino. No más explotación, brama. No más injusticia en el campo, señala.

 

Y ahora yo, sentado en mi casa, recuerdo que hace 50 años formé parte de ese contingente de jóvenes que se embarcaron en la tarea de trabajar por los excluidos de mi país.

 

Me incorporé a la oficina de prensa de la Oficina Nacional del Sinamos. Allí estaban Hugo Neira, quien era el director general. También Jorge Merino, tremendo periodista que tipeaba la máquina con los diez dedos y a la velocidad del rayo, sub director de la oficina. Conocí a José Adolph, escritor y periodista, responsable de los discursos que después leería Velasco al frente de las multitudes. Él escribía con un solo dedo y sin parar, hasta que 12 ó 15 carillas después se detenía en seco para marcharse de la oficina, sin revisar su texto y con el último cigarrillo en la boca. No era necesario, era impecable.

 

Los diseñadores gráficos tenían su propio ambiente, un piso más arriba que el nuestro. De allí salían los afiches a borbotones, con el sello y estilo de Jesús Ruíz Durand. “Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza”, decía uno de ellos. Otro afiche mostraba el rostro ajado de un campesino golpeado por la vida y una lágrima que le rodaba por la cara, acompañado de este texto: “No más lágrimas campesinas”.

 

Recuerdo a los periodistas José Tenorio, Marieta Baldárrago, Prísea Vílchez, a Lili Corrochano, una bella y eficiente secretaria que impartía órdenes, difícil de rehusarnos.

 

Estoy viendo a Velasco terminar su discurso y yo aquí recordando que él fue quien le quebró el espinazo a la oligarquía y el Perú sería otro, hasta que la traición de Morales Bermúdez acabó con todo. Esto es otro cantar, para más adelante.

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