DE ESTO Y DE AQUELLO

Cristhian Lozano Hernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Caminar, actividad de las mayores mentes creativas

En la publicación anterior señalé que muchas de las mentes más brillantes de la historia tenían a la actividad de caminar como uno de sus más habituales pasatiempos; pero, qué es lo dicen aquellas mentes respecto de esta actividad. A continuación, comparto las citas textuales de cuatro personalidades célebres de distintas áreas del saber humano, en cuyas palabas se evidencia su gran aprecio por los paseos a pie.

El reconocido filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche, tanto en sus obras, cuanto en su vida, recurrentemente reivindicó a la actividad de caminar como parte íntima de la dinámica de su día a día, inclusive, llegando al punto de repudiar el letargo que supone el ritmo de vida sedentario. Verbigracia, en su libro autobiográfico, Ecce homo. Wie man wird, was man ist (He aquí el hombre. Cómo se llega a ser lo que se es) (1888) manifestó:

“Estar sentado el menor tiempo posible; no dar crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y pudiendo nosotros movernos con libertad, a ningún pensamiento en el cual no celebren una fiesta también los músculos. Todos los prejuicios proceden de los intestinos. La carne sedentaria —lo he dicho en otra ocasión— es el auténtico pecado contra el espíritu”

El físico más importante del siglo pasado Albert Einstein gustaba tanto de caminar, que iba y volvía a pie de la Universidad de Princeton, EE.UU., recorriendo en total alrededor de cinco kilómetros. A mi parecer, este ritual le facilitó la concepción de muchas ideas revolucionarias, hecho del cual, él era consciente. Para encontrar el argumento de mi suposición, lo invito a remitirnos a la siguiente sentencia pronunciada por el físico, cuya base empírica resulta manifiesta:

“Las piernas son las ruedas de la creatividad”

El filósofo suizo, Jean-Jacques Rousseau, dejó plasmada en su obra de 1872, Confesiones, una comparación de dos etapas de su vida con nítido contraste: una, acaecida durante su juventud entre los dieciséis y diecinueve años, determinada por entusiasmantes y liberadoras caminatas y la otra, entre los veinte y los cuarenta; en la cual, la actividad de andar quedó relegada llevándose consigo todas sus bondades. El siguiente fragmento de su obra citada anteriormente rescata de manera ilustrativa dicho distingo:

“Solo he viajado a pie en mis días de juventud, y siempre con delicia. Pronto los deberes, los asuntos y un equipaje que llevar me obligaron a dármelas de señor y a utilizar vehículos, a los que conmigo subían atormentadoras preocupaciones, apuros y molestias, mientras que antes en mis viajes no sentía otra cosa que el placer de caminar”

Asimismo, la escritora estadounidense Rebecca Solnit, en su tratado: Wanderlust, una historia del caminar (2015), mediante la exposición de ciertos eventos históricos evidencia el tremendo poder de las marchas colectivas, las cuales son símbolos de libertad y rechazo a la opresión de los poderes fácticos; además, nos invita a participar de esta “liberadora” actividad de manera individual mediante un conjunto de pensamientos, de los cuales destaca el que muestro a continuación por la relación entre creatividad y caminar implícita en él:

“La mente es una especie de paisaje y caminar es un modo de atravesarlo”

 

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