¿De qué curva hablamos?

Jaime O. Salomón

“A la fecha aún falta cuidar el papeo futuro y necesitamos elaborar planes y tomar acciones inmediatas sobre la productividad y seguridad alimentaria”.

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A Einstein le preguntaron qué haría si su vida dependiera de la solución a un problema, y respondió que le asignaría 98% del esfuerzo a realizar la pregunta correcta, para finalmente encontrarle respuesta.

A la fecha, fuera de actuar como bomberos, no hemos planteado el qué pretendemos hacer para bien de la sociedad. Una posible vacuna es ir diciendo a la población lo que realmente está pasando; es decir, lo que realmente refleja la estadística y proyecta las probabilidades.

Si analizamos bien, no tendremos curva; la balanza seguirá inclinándose hacia un lado porque los centros de poder aún no han puesto sobre ella el peso de buenas decisiones, y consecuente falta de datos reales, de recursos, infraestructura y un sistema de salud integrado.

Tendremos una línea ascendente que en meses se convertirá en línea horizontal creciente, hasta tener inmunidad de masas; es decir, hasta llegar al contagio general.

Lo que vivimos es una calamidad global generada de la mano humana. Sí; que pudo ser evitada, que tiene autoría definida, que no tiene apoyo de la OMS, que ya genera desglobalización forzando a los países a cerrar fronteras para proteger recursos (Como U.S.A. que pretende prohibir la exportación de mascarillas N95 a Latinoamérica) y dirigir los alimentos que producen a los suyos.

La seguridad alimentaria de nuestra población es un tema antiguo y tratado desde siempre. Ya Malthus en el siglo XVIII proponía tomar acciones para atender a los ciudadanos con alimentación de calidad y con flujos apropiados.

Y ojo que en aquella época el planeta Tierra tenía 900 millones de habitantes. Hoy con más de 7,200 millones donde casi todos los países están enfrentando al enemigo invisible, el problema de alimentar al mundo va a ser extremo.

Y peor en un planeta que se perfila a una crisis alimentaria aguda, con crecimiento demográfico de casi 70 millones de personas por año y que a la fecha el 40 % de la población está malnutrida (sí; 3,000 millones).

A la fecha aún falta cuidar el papeo futuro y necesitamos elaborar planes y tomar acciones inmediatas sobre la productividad y seguridad alimentaria. A la fecha, los dizque expertos (simples asesores políticos) tratan de meter la nueva normalidad en el vestido tradicional, cuando debiéramos repensar el futuro analizando la curva de inteligencia y generación de conocimientos que llevan a la creatividad e innovación, único camino para escribir nuestro futuro. Trabajemos por el Perú.

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