DESBORDE POPULAR 2021

 

Por : Juan Carlos Ruiz Rivas
Preocupa el expertise demostrado por el gobierno de transición que lidera el presidente Sagasti. Preocupa, porque su supuesta habilidad para planificar políticas públicas y el supuesto conocimiento de la agenda país parecen hoy invisibles. ¡Brillan por su ausencia! No explicamos de otra forma la falta de brillo e inconsistencia de sus ministros, o esa opción por un silencio prolongado que solo emite respuestas plagadas de adjetivos, a falta de nombres propios. ¿Cobardía para hacer las cosas?
Eso explicaría también la enorme distancia que separa a nuestros gobernantes –sean del bando que sean— de los peruanos de carne y hueso, de aquellos que toman las carreteras en protesta por el tema agrario, de aquellos que se quejan porque aún no reciben su bono universal, de aquellos que no siguen las reglas de bioseguridad porque la informalidad se los impide, de aquellos que vuelven a perder un familiar cada día porque el sistema de Salud está colapsado, de aquellos que no tienen capacidad de ahorro, o que no tienen empleo, o que no reciben un ingreso, ni siquiera “en negro” (ilegal), de aquellos que sienten que nuestras élites políticas y empresariales los tratan como ciudadanos de segunda clase, de aquellos que son generación Bicentenario pero no tienen cómo salir a las calles a expresar su indignación.
Un desborde popular 2021 viene incubándose y tendrá –tarde o temprano– una expresión social que tomará las calles; a pesar de los discursos vacíos de una casta gobernante que no conecta más con la masa; a pesar de intentos por narrativas más frescas, pero vacías de realidad, de sustancia, de esquina, porque únicamente son cáscaras cortoplacistas; a pesar de que hoy lo advertimos parece que igual llegará.
La inacción gubernamental y el vacío de poder siempre será llenado por alguien. Si las élites política y empresarial son incapaces de generar un modelo alternativo al que ellos mismos están destruyendo, por su complicidad con el abuso del poderoso; si no son capaces de poner nuevos rostros y nuevas ideas en el escenario político y económico actual; sin duda estamos condenados a reproducir nuevamente los monstruos sociales que terminan tiñendo de sangre nuestras calles –como lo hizo Sendero Luminoso.
No estoy seguro si estamos a tiempo aún de revertirlo, pero la ceguera gubernamental y empresarial es de tal magnitud, que parecen disfrutar la extinción de esa misma generación que venció al terrorismo y nos reinsertó en la economía internacional, aunque también puso en evidencia los más altos niveles de corrupción pública y privada jamás vistos en la historia republicana. ¿Desborde populista? ¡Eso no es nada comparado con lo que podría venirnos encima!

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