EDDIE CONDOR CHUQUIRUNA

 

“El Rejo” un objetivo provincial de los sanpablinos

Un pueblo sin identidad propia, sin memoria, sin capacidad de indignarse, sin líderes, sin opinión y propuesta, sin unidad, sin objetivos comunes, jamás alcanzará el bien común de su gente; y está condenado a fracasar.

En nuestro Perú, si no es en todas en la mayoría de regiones provincias y distritos, diversos pueblos se están convirtiendo con rapidez en todo eso tan poco deseable. Su gente, a través de estrategias envolventes muy bien montadas con dineros que llegan para servicios de su población, ha cedido a los acechos de autoridades corruptas; a las que incluso -por las migajas que reparten- rinden culto. Un cuadro dramático, del que casi nadie habla.

Si en Lima, que concentra todo y tiene algunos reflectores siempre activos la corrupción campea, en el resto de provincias del país y sus distritos, la situación es más trágica; debido a la ineficacia de los mecanismos de control de la gestión y administración pública. Por eso, en estos lugares, existe el -justificado- concepto de que el Estado “nunca llega” o “no sirve”.

Los sampablinos, gente honesta y con visión del país que merecemos, conocen bien este diagnóstico y han decidido volver a la acción para conseguir el relanzamiento del “Canal de Irrigación El Rejo”; uno de sus mayores anhelos y objetivos de la heroica provincia.

Se trata de una iniciativa, que data de los años sesentas, orientada a construir un canal de irrigación para beneficiar a 1200 familias de la provincia de San Pablo; una de las trece de la región Cajamarca. Para su construcción, que sería de 33 kilómetros de longitud, había un presupuesto de 53 millones de soles que permitiría el pase de aproximadamente 1500 litros de agua por segundo, que no se logró ejecutar por razones políticas, corrupción de autoridades y manipulación del proceso por parte de la empresa que ganó la adjudicación de la obra.

Según las informaciones difundidas por diversos medios de comunicación, entre ellos el Grupo RNP, dan cuenta que la empresa constructora, Consorcio Nacional El Rejo, se quedó no solo con ocho millones de soles del pago inicial, sino que vía laudo arbitral en Francia obtuvo tres millones más del complaciente Estado peruano.

Esta situación, en su momento por las fuertes sospechas de mala práctica empresarial del Consorcio Nacional El Rejo, fue puesta en evidencia por el  periodista Edilberto Barrantes Terán a través de RNP; basado en abundantes pruebas que también fueron presentadas a las comisiones de Agricultura y Fiscalización del Congreso. No hubo investigación y tampoco a nivel del Ministerio de Agricultura, pese a que el Viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria y Riego, en ese entonces a cargo del actual Ministro Jorge Montenegro Chavesta, ofreció dar “prioridad al proyecto y defenderlo”.

En este espacio de lucha, que en realidad es de defensa de la seguridad alimentaria de los peruanos, se viene conformando un frente de lucha, de amplia base social en el que están participando todas sus sangres locales regionales  y migrantes en el Perú y el extranjero, con el fin de relanzar el “Proyecto de Irrigación El Rejo” y lograr el anhelo de tantos años por parte de sus agricultores y ganaderos.

Soy testigo de este proceso, en mi papel de observador, gracias a una invitación imposible de negar porque proviene de un amigo, Edilberto Barrantes Terán, que lleva la sangre de una honorable familia de San Miguel en sus venas y el coraje de los héroes de “La Batalla del 13 de Julio” (“Batalla de San Pablo”).

Lo están logrando, porque ya tienen designado al Ing. Napoleón Puño Lecarnaqué para trabajar en el relanzamiento del proyecto a nivel de la Comisión de Agricultura del Congreso, y lo expreso con alegría, felicitaciones y envidia constructiva. Están demostrando que tienen objetivos comunes y que, pese a sus diferencias, pueden apuntalar propuestas provinciales usando la inteligencia y las herramientas de una buena comunicación y capacidad de persuasión. No hacen falta las autoridades incapaces y corruptas, es la principal lección que vienen dando; tal como lo hizo al reunir a sus paisanos en Trujillo para formar la “Asociación de Sampablinos” con otro digno amigo, Carlos Alfaro Chavarri, y desde esa plataforma solicitar el ascenso de su distrito a Provincia.

En ese sentido, exponiendo esa envidia sana que siento, me pregunto si los sanmiguelinos honestos no podemos hacer lo propio, respecto a la carretera de integración Alfonso Barrantes Lingán que -como es de conocimiento público- es botín en repartija entre el presidente regional Mesías Guevara Amasifuen, el consejero regional por San Miguel Guillermo Espinoza Rodas y el alcalde provincial Aldor Chingay Hernandez; porque lo están sacando adelante pese que no considera al distrito de San Silvestre de  Cochán, tampoco a El Prado y Agua Blanca y el trazo que tiene por Niepos no se ajusta a las necesidades de la población. Esto es un insulto al pueblo de San Miguel, porque estos señores desde hace muchos años, han tomado las instituciones no para servir sino para servirse.

Depende del tipo de decisiones que adopte un pueblo y de la forma de canalizarlas, para el logro de sus objetivos. Sanpablinos -adelante- están en la senda correcta y estoy seguro otros pueblos hermanos seguirán sus pasos.

 

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