EL CIEGO DE JERICÓ

Dr. Javier Colina Seminario

Contacto: jcolinaseminario@gmail.com

LOS PASAJEROS DEL C-17

Javier Colina Seminario

Por la libertad somos capaces de sacrificar nuestras mejores querencias. Dejar el terruño nunca ha sido fácil; pero a veces no hay alternativa. Los pasajeros del C-17 Globemaster III no la tenían. Ellos solo han dejado de pisar el suelo afgano, pero el amor de la familia, la complicidad de los amigos, la historia y la cultura se van con ellos y los marcarán hasta el fin de sus días, tanto como los paisajes de sus campos se quedarán en sus retinas. Unos miles de kilómetros de distancia no son nada para guardar la esperanza por la libertad.

Probablemente para muchos hubiera sido más fácil mimetizarse en el perverso talibán, hubiera sido más fácil voltear a cara ante el asalto a la dignidad y volverse sordo ante los gritos de las mujeres denigradas hasta la muerte. ¡No, huir del taliban no es un acto de cobardía! Ante la imposibilidad de oponer un arma contra los fusiles M24 que levanta el terror, huir es un verdadero acto bélico. Es pisotear el medioeval estilo de los que razonan con la cacerina de la metralla y decirles que no los quieren para ellos ni para los suyos. Huir es el triunfo de la vida y de la libertad. A los que huyen, nada que reprocharles.

Los rostros de los pasajeros del C-17 reflejan angustia pero también esperanza. Los niños en brazos de sus padres, son el signo de que en ningún caso la vida bajo el terror es la opción de un pueblo libre.

Dentro de la serena incertidumbre los pasajeros del C-17 demuestran comunión y solidaridad con el compañero de travesía. En ese avión está representado un pueblo que cree en la libertad.

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