EL CIEGO DE JERICÓ

Dr. Javier Colina Seminario

jcolinaseminario@gmail.com

EL GRAN COMBO

No soy de los que anda lamentando que todo tiempo pasado fue mejor, a lo sumo suscribo lo que dicen Les Luthiers, que simplemente todo tiempo pasado fue anterior. Desde luego doy amplias concesiones a mis nostalgias; así como también doy buena acogida a las propuestas y ventajas de la postmodernidad. Especialmente a la tecnología. Los baby boomers hemos vivido en carne propia tantas cosas, que creo que somos todoterreno y amplios de criterio como para observar sin bochorno algunos cambios sociales, aunque no los compartamos.

Pero hay un espacio donde tengo que confesar mi perplejidad y desazón. Este es el campo de las ideas políticas. No digo de la filosofía política porque sería pretencioso para mí -que no soy filósofo político-, pero sobretodo sería muy generoso el incluir en ella a las propuestas que acaparan los parlamentos, los medios de prensa, las redes sociales, las sobremesas, las tertulias y hasta las pesadillas. En el mundo actual no hay opción para el debate y la discusión de ideas. Parece que sólo hay lugar para los combos. Como en las marquesinas de un fast food, las propuestas políticas (?) vienen en combo; es decir atadas unas a otras y servidas para nuestra ingesta mental y moral.

En muchas cosas en la vida hay una variada gama de grises entre el blanco y el negro, que enriquecían la vida política. Empero, actualmente los grises han sido ninguneados, aborrecidos o reducidos a su mínima expresión. Al punto que el blanco y el negro casi se tocan con las yemas de los dedos. Es decir, en la marquesina de combos solo hay dos o tres opciones grandes, y una oferta marginal de guarniciones. En esta oportunidad trataré de dos de ellos. Aquellos que atosigan las redes sociales y sus usuarios tienen en común la intolerancia, de lo cual se acusan mutuamente.

EL COMBO-CONSERVA. Es lo menos gourmet que podamos imaginar. Incluye trozos de un seductor liberalismo económico cortados a la pluma. Poco nomás porque bajo ellos se cobijan luengas porciones de los más agrios intereses monopólicos y mercantilistas, que esperan tomar el control del paladar sin que el comensal se percate. Oculta su verdadera intención de lograr posición dominante del mercado, sobrevalora las finanzas y descuida la economía real. Rociado generosamente con el aceite de un extremo ajuste fiscal para no cargar con tributos al sector privado. La privatización total de los servicios públicos es el rubicón que deben pasar tarde o temprano.

En lo político disimulan muy poco el sabor autoritario. La democracia es solo la lechuguita que adorna el plato. Lo que más se necesita es orden público y control social. Unas gotas de vinagreta de neo macartismo intolerante. En lo moral intentan acaparar en exclusiva la bandera pro-vida y pro-familia; negándole indebidamente a otros su filiación a estas causas. Finalmente aderezan su mensaje con la más variopinta salsa de las conspiraciones. Para ellos, Bolsonaro es el mejor chef en esta parte del mundo.

EL COMBO POLITICAMENTE CORRECTO. También llamado combo caviar. Al igual que las hueveras de esturión, tiene un sabor salado y una consistencia un poco babosa, según la descripción del caviar que tienen los libros de cocina. La entrada económica pueden disfrazarla de liberalismo, pero la viscosidad colectivista aflora al dar primer bocado. Tiene en común con el anterior que ambos eluden o ignoran la Economía Social de Mercado, o pretenden manipularla.

En lo político coquetean y se camuflan con gran parte del espectro desde el centro hasta la extrema izquierda. Piensan que la democracia y, sobre todo, la familia y la vida son como pastas que las pueden ir moldeando en el plato conforme a sus caprichos. Por ello entran y se alejan de cada colectividad política en cuanto deja de ser funcional a sus intereses. Y es que en realidad sus intereses no son estrictamente políticos, sino culturales. Exacerban ciertas sensibilidades sociales, al punto de la lucha de contrarios. Y disfrutan con el conflicto.

Promueven una receta que acoja todos los ingredientes transgresores del menú convencional. Transgreden el lenguaje convencional con neologismos insufribles, han desnaturalizado el feminismo fundacional con agresividad y el sexo binario natural con construcciones de género, que han sido ideadas en algún laboratorio de una ONG. No me extrañaría un huevo frito en el ceviche entre sus preferencias culinarias.

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