El Yin y el Yang se complementan

El Yin y el Yang se complementan

 

Por: Nita Gutiérrez @holisticmindfullady
Cuando nos recogemos en la intimidad, la mente reposa en calma, dando pie a la liberación del ser.  En este estado de quietud y gozo sereno, el corazón sensible habla, expresándose a través de la verdad de quien tú eres.  Esto es meditar.   Y cuando uno es honesto en su práctica y se abre y se alinea con la práctica, entonces en esa intimidad tan hermosa, todo se ordena y surge de una forma muy natural la constatación de quién tú eres.
Ad portas del 8 de marzo, pensaba en lo que significa ser mujer y qué es lo que nos hace ser mujeres.  Si no hemos olvidado nuestra curiosidad innata, podemos darnos cuenta de que no hay nadie, ni hombre ni mujer, que esté más cerca de cada una de nosotras que nosotras mismas. Por tanto, solamente en la intimidad de nuestro corazón podrá emerger, silenciosamente, la respuesta a estas preguntas.
Si seguimos indagando, caemos en cuenta de que todo cuanto vemos, sentimos, existe en relación con todo lo demás.  No existe absolutamente nada en el universo que tenga una entidad esencial en sí misma, sino que todo está perfectamente interrelacionado y cada fenómeno caracteriza su existencia por su relación con otros fenómenos. Todo forma parte de una Unidad, nada está separado, aunque pueda parecerlo. Esta enseñanza nos brinda una maravillosa fuente de inspiración para meditar en estos días.
Nos brinda también la libertad. La libertad de abandonar las ideas de ser “mejores” de lo que somos: más de esto, menos de aquello, especialmente abandonar aquellos “clichés” que nos hemos impuesto inconscientemente y que se cuelan en los diálogos o monólogos que nos hacen sufrir hasta el punto de doler nuestra naturaleza femenina.  Y, ¿cuáles son estos clichés? Ésta es nuestra tarea, es una tarea personal, averiguar lo que nos hace sufrir y soltarlo. En esto consiste la tarea del desarrollo personal.
Estos conceptos de femenino y masculino son bien interesantes, porque lo femenino se define y caracteriza en relación con lo masculino. No existe el yin sin el yang y viceversa.  Lo masculino y lo femenino se complementan, no compiten.  La verdadera libertad se instala en nuestro ser cuando somos capaces de integrar en nuestra propia mente lo masculino y lo femenino y cuando se celebra en nuestro propio corazón la unión del yin y el yang.
Querid@ lector@, es nuestra responsabilidad personal lograr un equilibrio dentro de todo.

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