EsSalud alerta incremento de cáncer de colon en adolescentes y jóvenes

EsSalud alerta incremento de cáncer de colon en adolescentes y jóvenes

· Incremento de harinas y carnes procesadas, así como el consumo frecuente de parrillas y alcohol serían determinantes para aparición de la neoplasia.

El cáncer de colon dentro de las neoplasias malignas del tracto digestivo, es la tercera causa de muerte en el mundo y en el Perú en la segunda; y es recurrente en la población adulta, pero durante la pandemia, jóvenes y adolescentes han empezado a mostrarla. En el hospital Alberto Sabogal del Seguro Social de Salud (EsSalud), los casos se incrementaron considerablemente, atendiéndose al mes, 55 pacientes con este mal.

Alexander Lázaro, médico oncólogo de EsSalud, explica que el incremento de casos de cáncer de colon en la población juvenil se debe a la mala alimentación y la poca actividad física que realiza este grupo etario. Indica además que el sobre peso y la obesidad también guardan relación con la neoplasia.

“Ahora consumen más harinas y carnes procesadas como hamburguesas y chorizos; y dejan de consumir verduras, cítricos y demás frutas”, detalla el especialista del hospital Sabogal.

Una forma de evitar el cáncer de colon es tomando abundante agua; la ingesta de frutas y verduras frescas también ayuda a la protección del tracto digestivo. Lázaro Chumbe indica que las carnes rojas son importantes en la alimentación y es necesario consumirlas una o dos veces por semana, eso sí exhorta a cocinarla en asados, guisos o sopas, y en la medida de lo posible, no recurrir a las parrillas.

“Está comprobado científicamente que el contacto del carbón con la carne u otro producto puede producir agentes cancerígenos; lo mismo sucede con el consumo de alcohol en exceso”, añadió.

Prevención es la solución

Los síntomas del cáncer de colon son variables; el paciente puede presentar desde gases y náuseas hasta fuertes dolores abdominales acompañados de estreñimiento. El especialista del hospital Sabogal por esta razón recomienda a realizar chequeos preventivos a partir de los 30 años, más aún, si hay antecedentes familiares de primera, segunda o tercera generación que hayan sufrido este mal.

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