“ESTAMOS EN EL GOBIERNO DE LA TURBA”

“ESTAMOS EN EL GOBIERNO DE LA TURBA”

Cómo diría Laura Bozzo, que pase el siguiente desgraciado: Después de Ollanta, Martin y Francisco, ¿quién viene? Las últimas violentas manifestaciones populares de turbas enardecidas, que han sacado y puesto presidentes, y derogado leyes como la de Promoción Agraria, traslucen la crisis política y la ausencia de líderes capaces de enfrentar la turbulencia con sensatez, valentía y vocación pedagógica.

        Juan Carlos Eguren ha sido congresista de la República.

Busco con lupa y no encuentro a ninguna autoridad, político, candidato, empresario o periodista capaz de decir las cosas como son, todos se quedaron en la cobarde posición de “lo políticamente correcto” y no decir nada que contradiga las “tendencias” de la calle, la prensa y las redes.

Lo peor de los gobiernos de los impresentables señalados no es la corrupción, es la degeneración del sistema democrático, la incapacidad, la genuflexión y falta de liderazgo que han destrozado la democracia, convirtiéndola en la peor de sus formas, la “oclocracia”.

Entendida la democracia como el gobierno del pueblo, que elige a sus más distinguidos dirigentes para que tomen las decisiones más convenientes al interés general, prescindiendo de su popularidad en el corto plazo, pero asegurando su eficacia y conveniencia en el largo. Este sistema (democracia), considerado el menos malo de todas las formas de gobierno, en el Perú ha sido pervertido y convertido en “oclocracia”.

¿Qué es la “oclocracia”?, el historiador Olibio la definió como el “fruto de la demagogia” manchado por la ilegalidad y la violencia, la oclocracia se presenta como el peor de todos los sistemas políticos, el último estado de la degeneración del poder.

Según Rousseau, se define oclocracia como la degeneración de la democracia. El origen de esta degeneración es una desnaturalización de la voluntad general. La oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso. Oclocracia o gobierno de la muchedumbre, «poder de la turba».

Etimológicamente la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, es decir, «la muchedumbre o masa” que, en ausencia de liderazgo a la hora de abordar asuntos políticos, presenta una voluntad violenta, viciada, confusa, injuiciosa e irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno.

La elección del próximo gobierno será el punto de quiebre del futuro del país, terminaremos concluyendo la nefasta agenda escrita por Ollanta, Martin, Francisco, medios de comunicación y la destructiva izquierda en todos sus matices, con el silencio cómplice y cobarde de los llamados a resistir la ola oclocratica o recapacitamos y elegimos a quien sin miedo ni vergüenza levante las banderas de la meritocracia y la verdad, así sea dolorosa e impopular, enfrentando sin dobleces a los aspirantes a ser “el próximo desgraciado”.

Es absurdo esperar un mesías que arregle el desastre, se requiere que todos pongamos un granito de arena, comencemos enseñando con el ejemplo a los niños y jóvenes a leer más y mirar menos tv y redes, que nos están estupidizando.

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