IGUALDAD PARA MORIR

IGUALDAD PARA MORIR

 

Por María del Pilar Tello

¿Cómo se puede vacunar a todos y en cuánto tiempo? Es la gran pregunta que atenaza a la ciudadanía que espera esa respuesta más que las elecciones ya cercanas. Estamos ante una inmensa crisis de confianza por la ineficacia del Estado y de los políticos involucrados en el vacunagate, golpe bajo a la autoestima nacional y a nuestra comunidad científica. La gente está dispuesta a ir a las urnas, superando riesgos, pero sintomáticamente el 60% no sabe aún por quién votará.
Martín Vizcarra, a pesar de su gestión catastrófica y genocida, sigue influyendo en el equipo que lo reemplazó presidido por Francisco Sagasti. Discursos van y vienen pero los peruanos siguen muriendo por miles porque su gobierno no compró lo que debía en el momento adecuado. Las vacunas llegan en cantidades exiguas y son aplicadas a ritmo lentísimo. Si la vacunación llega con 14000 inoculaciones diarias estamos muy lejos de otros países de la región que compraron pronto y vacunaron rápido. Somos los últimos de la fila y lo peor es la prédica ideológica de igualdad y equidad de un Sagasti que teme y rechaza la intervención de los privados que podrían ayudar a traer las vacunas y aplicarlas con rapidez. La buena voluntad no importa y llega al extremo de considerarlos estafadores mientras las familias desesperadas sin vacunación a la vista, siguen gastando en el oxígeno que el Estado no compró a tiempo.
A Sagasti le preocupa el precio que tendría la vacuna traída por los empresarios y sus ganancias pero no el inmenso gasto diario de las familias pobres afectadas. No quiere que otros compren y vacunen en momentos en que toda ayuda es válida y urgente. Bienvenidos quienes entienden que la vida es la prioridad por encima de todo. El problema sigue siendo la indolencia del gobierno que hablando y hablando dejará que todos podamos morir igualitariamente.

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