IMPUNIDAD POLITICA

 

por Francisco Diez-Canseco Távara (*)
Lo que muchos miembros de la subclase política están buscando es, más alla de la eliminación de la tan mentada y vilipendiada inmunidad parlamentaria, preservar su impunidad política, esa que, más alla de la ley y la Constitución, emerge de la influencia  fruto de su situación personal como congresista o dirigente de un partido.
Es algo que se puede ver en el diario trajinar de muchos políticos que aprovechan sus pergaminos partidarios para continuar con la política del tarjetazo o para presionar a las autoridades en la búsqueda del provecho propio dentro del marco de impunidad que han gozado desde inicios de la República.
El problema de la inmunidad parlamentaria, más alla del texto constitucional, es el uso y abuso que de ésta se ha hecho, absolutamente alejado de sus orígenes cuando, en el año 193 AC, se creó la institución en la antigua Roma para proteger a los tribunos del pueblo de los abusos de la aristocracia consignando, eso sí, que las puertas de sus casas debían estar abiertas para el pueblo con carácter permanente.
Entregar el destino de los congresistas a la Corte Suprema es harina de otro costal : el Poder Judicial es un organismo altamente politizado y con mucha corrupción aún en sus más altos niveles por lo que, al tomar esta decisión, quienes han aprobado la medida están cambiando mocos por babas como si no bastara el show permanente protagonizado por los miembros de la cuatrinca del Tribunal Constitucional entornillados en sus cargos con mandato vencido hace un año y medio.
Si los partidos políticos se constituyeron en principio como la conjunción de ideales de un grupo de personas hoy, más que nunca, se han convertido en, su mayor parte, en una unión de intereses subalternos liderada por quienes tienen plata como cancha y carecen de escrúpulo alguno para desenvolverse en los campos turbios de la política criolla con la degradaciòn moral correspondiente.
El show de la eliminación de la inmunidad parlamentaria -protagonizado por un Congreso impresentable, salvo honrosas excepciones- sigue protegiendo la impunidad política que eliminaremos con la creación del Consejo Nacional Anticorrupción propuesta por Perú Nación.

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