JULIO IGLESIAS: EL DIVO Y SU ESTOFADO CUSQUEÑO

JULIO IGLESIAS: EL DIVO Y SU ESTOFADO CUSQUEÑO

CRÓNICAS PROVINCIANAS

Por: Gonzalo Rojas Samanez
A Eloísa le decían: Apúrate, no tienes que pensarlo mucho ¿cuántas oportunidades vas a tener de conocer a todo un divo así en vivo y en directo? Vamos, vamos, la ajochaban sus amigas de la Universidad San Antonio Abad del Cusco. No tiene nada de malo, es una conferencia de prensa y nosotras somos estudiantes de del último año en la facultad de ciencias de la comunicación en una de las universidades más antiguas del continentenormal nomás. Y ella: Ay no sé, no sé, si se entera el Armando me mata. Claro que se moría de ganas de ir y al final fue.

Julio Iglesias está irreconocible. Las fotos alertaron a los fanáticos sobre su salud.

OS AMO A TODAS

Era su viaje de promoción en la universidad. Había venido a la capital para despedirse de los supuestos placeres y libertades que en su vida de soltera en el Cusco no tuvo y para ver el mar. La despedida que le hicieron no le gustó mucho, un poco vulgar estuvo, todo eso de los consoladores, los stripers y los penes de tecnopor le pareció de mal gusto, pero el mar sí, qué grande, qué increíble, que preciosísimo y el aire y las gaviotas, ella no dijo: “Agua nomás había sido” como en ese chiste tonto que denigra a los serranos, a ella el mar la atrapó pero también la deprimió un poco.
Regresará al Cusco mañana, ya tiene el pasaje y en pocos días iniciará una vida nueva, se casará, el matrimonio, se lo han dicho mil veces, es toda una responsabilidad, especialmente para la mujer, bastante trabajo es. Y ahí justito aparece esto del Julio Iglesias que ha llegado a Lima para presentarse en la Plaza de Acho ante cincuenta mil almas por lo menos. Ella ella idolatra al Julio, tiene todititos sus discos, álbumes de fotos, posters en todas las paredes de su cuarto, slams, recortes, se sabe su vida y milagros, sí, el mismísimo Julio Iglesias en su mejor momento va a dar una conferencia de prensa, ella va a asistir y lo va a ver de cerquita. Parece un sueño.
– Mejor no le pregunto al Armando, de repente no entiende bien el asunto, es sólo una conferencia de prensa, va a haber decenas de periodistas y todo, pero el Armando es uffff … es un buen hombre y me quiere, una se da cuenta de eso, pero es muy celosisísimo te digo, es su único defecto que tiene, sí pues mujer, nada ni nadies es perfecto.
 
Como era de esperarse llegaron tarde a la conferencia de prensa, eran cinco chicas todas ellas cusqueñas. Sus amigas tuvieron que sentarse atrás, pero ella quería aprovechar para verlo de cerca y se quedó ahí en el pasadizo nomás, adelante, bien paradita, en silencio, el cabello negro, largo y suelto, hasta la pelvis le llega, Eloísa sabe que, si Julio Iglesias está en su mejor momento, ella tampoco está nada mal. Grandes ojos negros, porte altivo, generoso y noble sin ninguna pose adefesiera o recurso artificial, es una digna representante de la mujer cusqueña y ahí se queda mirándolo fijamente y sonriendo y suspirando mientras los periodistas le caen encima al pobre Julito con las previsibles preguntas idiotas sobre porqué pone la mano ahí, si es mujeriego, si estuvo con tal o con tal otra, si reconoce a tal hijo, las estupideces de siempre.
Él, acostumbrado a lidiar con este tipo de cosas se pasea con los periodistas, les toma el pelo, se pone serio a ratos, pero nunca se molesta del todo, Ay qué hombre, piensa Eloísa, qué ojos que tiene, y ese perfil y la voz tan fina, qué cosas que haces a veces Diosito para tentar a las mujeres sanas, honradas y piadosas como una. Y de pronto nota que él la mira, le mueve una ceja, un guiño, debo estar soñandoJulio Iglesias, capitán de un velero que no tiene mar, me mira, me levanta la ceja, ahora me sonríe, me dice algo con la mirada. Yo sé que le gustan las gentes que son de verdad, como nosotras las cusqueñas, aunque presuma de ser golfo, poeta y mujeriego a cada rato, bueno, así son los hombres, son niños, les encanta presumir y ahora te vuelve a llamar con la mirada, es como si te estuviese preguntando: ¿acaso eres tú mi Dulcinea?  Y tú ahí calladita sonriendo y suspirando, Ay papá, ¿por qué eres tan guapo así en vivo y en directo? ¡Julio qué malo eres! No podías resultar más buenmozo ni más varonil.
 Y de pronto ocurre el milagro, así es la vida, Dios obra maravillas, somos nosotros, los seres humanos, quienes metemos la pata y malogramos los planes de Dios. La conferencia de prensa ya está terminando, el chino Gonzalo Iwasaki, maestro de ceremonias, periodista conocido, metido en un saco a cuadros modelo tortuga motelo está dando la información sobre el concierto de esta noche y de pronto el Julio Iglesias ahí presente sin quitarle la vista a Eloísa dispara a quemarropa:
– Hija tú, sí, tú, la que está en el pasadizo, tú –ella siente que le va a dar algo, no logra cerrar la boca.
– ¿Yo?
– Sí, tú hija, ¿no quieres preguntar algo?
– …
– Pregunta mujer.
– … -ella traga saliva, quiere hablar y no tiene voz, le ha dicho hija y luego mujer. No pues Julio, no me hagas eso. El silencio puede ser cruel. Ahora hay risas ahogadas. Ella percibe en el ambiente esa mirada limeña, despreciativa hacia lo provinciano, por encima del hombro. Recupera el aplomo y responde.
– No, yo no voy a preguntar nada. Yo soy del Cusco, capital arqueológica de América y ombligo del universo y en nombre del Cusco quiero darle al Julio Iglesias la bienvenida y decirle que en Cusco lo queremos muuucho–mucho y aprovecho para invitar a todos ustedes, especialmente al Julio Iglesias aquí presente para que visite el Cusco y Machupicchu la ciudad perdida de los Incas donde lo vamos a recibir con los brazos abiertos. Nada más.
 Y otra vez el silencio y es Julio Iglesias quien ha abierto tremenda bocota. Parece disecado. Ahora reacciona, se levanta y aplaude y el Gonzalo Iwasaki también aplaude chino de risa y la sala se viene abajo y ella sonríe en triunfo. A partir de ahí las cosas pasan rápido, demasiado rápido. Acércate por favor hija, no puedo creer que seas del Cusco, yo toda mi vida he soñado con visitar Machupicchu. Y ella se acerca, le da un abrazo, que alto había resultado este hombre y los fotógrafos: be-so be-so y él que no es mezquino trata de besarla en la boca, quiere chapársela ahí mismo y ella, modosa, lo deja darle un beso en las comisuras, el pobre tiene que hacer honor a su fama de mañoso, se entiende, y los flashes que la ciegan y cuando logra abrir nuevamente la boca le dice: Sabes qué Julio, yo canto, Jolines no pue ser, pues cántanos algo mujer, y le entrega el micro y ella canta a capela un pedacito de qué difícil es cuando tú no estás, dedicado secretamente a Armando, que ha sido su enamorado desde que eran chicos y es el hombre de su vida. Claro, Julio Iglesias es otra cosa, es el arte hecho hombre que ahora la escucha cantar por ese amor que tú me das, por ser así, así nomás, porqué a mi amor, tu amor es fiel, porqué de siempre te he llevado a flor de piel Y no se puede negar que Eloísa tiene una voz preciosa. Es entonada, apasionada, espontánea, es un descubrimiento. Eres la Karen Carpenter de los Andes, dice, inspirado, Julio Iglesias apenas ella acaba de cantar y luego la invita a su concierto de esa noche, tienes que cantar conmigo maja, tienes que venir esta noche a Acho, aquí ante la prensa internacional me comprometo a darte el espaldarazo, es lo único que necesitas, ya tienes todo hija, ¿Cómo dijiste que te llamabas?
Ella salió flotando. Regresó al hotel Europa y se tendió en la cama tocándose las comisuras de los labios y tarareando “a veces llegan cartas”. Soñó, se ilusionó, de pronto su vida tuvo otro sentido. El Julio le dice que sus ojos son como noche, como sueño, como espiga en primavera, como luna llena; ella es Manuela, Gwedolyne, Dulcinea, Nathalie, cucurrucucú Paloma… aunque se llame Eloísa. Él se le resbala y ella, tranquila, le responde: cálmate Julito, no te excites papá, no necesitas sacar juventud de tu pasado, relax, yo sé que tú te has dado cuenta que solamente yo te entiendo Julito lindo, es una pena, pero conmigo no tienes esperanza, mi corazón pertenece a otro, al Cusco, a mi tierra, al Armando que no será tan alto ni tan dulce ni tan seductor como tú pero es un buen hombre, valiente, sufrido y que me quiere de veras.
Pero el Julio, más guapachoso que nunca con smoking y corbata michi vuelve y vuelve a la carga en su sueño de esa tarde. Ha despertado a otra dimensión, lleva en las manos un camino por andar, una vida nueva, no la dejes escapar, que los años te acaricien al pasar como el viento camino del mar… Despierta bañada en sudor. Son las siete de la noche. Si va a ir al concierto debería empezar a alistarse. Julio Iglesias se muere por ella, ha pasado de conquistador, de Don Juan, a conquistado… por ella; él, que estaba ya de vuelta de todo, ahora se ha hecho amigo del silencio por culpa de Eloísa. No puede ser mala con él, pobrecillo. Aunque sea sólo para tener un recuerdo lindo para toda su vida tiene que ir. Eloísa toma el teléfono. Armando la escucha en silencio. Ella trata de explicarle, es la gracia de Dios, es una gran oportunidad para su carrera.
– ¿Su carrera de quién?
– Mía pues amorcito.
– Será una gran oportunidad para la carrera de seductor de ese huevón.  Famoso es por eso, porque se tira a todas las mujeres que se le cruzan por el camino, perdóname Eloísa pero ni hablar, no vas.
– Pero Armandito…
– Nada de peros, si vas te olvidas del matrimonio y de toda la historia. Tú sabes perfectamente que aquí nos van joder con eso, especialmente a mí, ni hablar. Mira Eloísa yo lo hago por tu bien, por nuestro bien, piensa hija, usa la cabeza, tú eres una buena mujer, yo no desconfío de ti, si fuese por mí… entiende mamita.
– Armando, papito, déjame que te explique.
– No hay nada que explicar, no vas y punto. Nos vemos mañana en el aeropuerto
.
Y corta. Ella intenta cien veces volver a hablar pero da ocupado. Ahora es su decisión. Se revuelca en la cama cucurrucucú Paloma y llora y sin que se de cuenta va pasando el tiempo. Mira al techo: ¿El amor o el arte? No atiende las llamadas, sus amigas han venido hasta el hotel para ir al concierto, claro, ellas alucinan que van a entrar gratis si se aparecen a su lado, para ellas no hay problema, ellas no entienden. ¿Por qué tienen que ser así las cosas?
Esa fue la peor noche de su vida. No durmió. Fue un infierno. Adiós Lima, qué ciudad tan fea. La Eloísa que regresa al Cusco ha elegido el amor. Se supone que eso es lo que debemos hacer. Se supone que siempre debemos poner el amor por encima de todas las cosas. Eso nos lo dice todo el mundo. Abre los ojos y el avión está aterrizando. Ahí está el Armandito, con su casaca verde, el periódico apretado en el sobaco, tiene cara de haber pasado mala noche él también. Por fin ella recupera su maleta y sale.
– Hola papito.
– No me hables, so puta.
– ¿Qué?
– Puta.
– ¿Por qué me dices eso?
Como respuesta le entrega el diario. Es OJO, matutino popular, el diario que más se vende en el Cusco, en la foto el Julio Iglesias y Eloísa, de perfil, besándose, parece un chape de verdad y el titular a toda página:
JULIO IGLESIAS AFANA ESTOFADO CUSQUEÑO
FIN

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