Lactancia materna exclusiva disminuye el riesgo de muerte súbita y morbilidad infantil por enfermedades infecciosas

La leche materna es un fluido de células vivas que brinda todos los nutrientes necesarios a los bebés para su desarrollo integral. Es la fuente de alimento que transmite anticuerpos y construye el sistema inmunológico. Además, disminuye el riesgo de muerte súbita y morbilidad infantil por enfermedades infecciones, informó el Ministerio de Salud (Minsa).

La representante de Promoción de la Salud del Minsa, Eleana Medina Leiva, sostuvo que la lactancia materna exclusiva protege de diferentes enfermedades porque las inmunoglobulinas que brinda la leche materna cubren el revestimiento interior inmaduro del tracto digestivo del bebé, previniendo la adherencia de bacterias, virus, parásitos y otros patógenos.

“Esa protección incluso dura más allá de la etapa de amamantamiento, proporcionando salud en todas las etapas de vida de la persona. Asimismo, está relacionada con una reducción de las probabilidades de prevalencia de sobrepeso u obesidad y de la incidencia de la diabetes mellitus tipo 2. En la madre genera protección contra el cáncer de ovario y el cáncer de mama, sostuvo.

Medina explicó que la leche materna tiene ácidos grasos poliinsaturados que son de gran importancia para el desarrollo del sistema nervioso del bebé, asociado con un incremento del coeficiente intelectual; esto se traduce en un mejor desempeño escolar, logrando en el futuro ciudadanos con madurez emocional y social, con solvencia económica y productiva.

“En países de ingresos bajos y medios, los niños que recibieron alimentos y líquidos aparte de la leche materna antes de cumplir 6 meses, tuvieron hasta 2.8 veces más probabilidades de morir que los bebés que fueron alimentados exclusivamente con leche materna”, detalló.

Agregó que la leche materna tiene toda el agua que el bebé necesita para estar bien hidratado. No es necesario darle otros líquidos, como agüitas, infusiones, mates u otros alimentos para saciar la sed del bebé, porque estos atentan contra una lactancia materna exitosa y contribuyen a incrementar el riesgo de enfermedades infecciosas, llegando incluso a suspender la lactancia antes de tiempo y teniendo como consecuencia la disminución de la producción láctea de la madre y la desnutrición del bebé.

“El bebé tiene una habilidad natural para regular su apetito, por lo que es importante que la madre reconozca las señales tempranas de hambre como cuando despierta, abra la boca o que busque el pecho y las señales de saciedad del bebé a fin de asegurar una adecuada lactancia materna”, precisó.

Por último, la especialista instó a las madres a que continúen con sus medidas sanitarias frente a la COVID-19, como el uso de doble mascarilla, lavarse las manos con agua y jabón o un desinfectante para manos con base de alcohol antes y después de tocar al bebé, evitar aglomeraciones, así como el distanciamiento social.

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