Las energías renovables generarán más de 20 millones de empleos para la próxima década

 

 

Un sinnúmero de organizaciones, gobiernos y expertos han advertido sobre la importancia de contrarrestar el avance del cambio climático que ya está teniendo consecuencias en el planeta. La ONU, por ejemplo, alertó hace poco sobre la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos que ponen en peligro la salud y seguridad de millones de personas, por lo que todas las acciones que contribuyan a parar el avance son importantes.

Allí aparecen las energías renovables; son aquellas cuyas fuentes no se gastan al ser aprovechadas y -además- son más amigables con el medioambiente. Dentro de ellas se encuentran la energía solar, eólica, hidroeléctrica y de biomasa, entre otras. América Latina viene trabajando en acciones que le permitan avanzar en este camino y es uno de los mercados en crecimiento.

“Históricamente las energías renovables tienen un rol destacable en muchos países de América Latina por la importancia de los grandes recursos hídricos. Existen grandes centrales hidroeléctricas que han aprovechado estos recursos desde hace algunos años generando acciones en pro del medio ambiente. Entre las nuevas energías renovables se encuentran la energía eólica y fotovoltaica, las cuales están en crecimiento. El informe ‘IRENA, 2020’, destaca que en la actualidad solo se usa el 6% del potencial que tienen las energías renovables”, informó Kristin Dietrich, Directora de la Maestría online en Energías Renovables de la Universidad Internacional de Valencia – VIU.

De igual manera, Dietrich agregó que durante los primeros cuatro meses de 2020, cuando en muchos países tomaron medidas para frenar la dispersión del coronavirus, la demanda eléctrica se redujo. En este período el uso de carbón y petróleo cayeron 8% y 5% respectivamente, mientras las energías renovables fueron la única fuente para producir electricidad. Sin embargo, otra parte del sector de energías renovables se vio afectada por la crisis debido a cierres parciales y retrasos en el suministro de materiales o equipos necesarios para las instalaciones.

La implementación de energías renovables permite generar más empleo y proporcionar mejores retornos de inversión en comparación con otras medidas. Previsiones sobre el empleo prevén entre 20 y 30 millones de empleos para el año 2030, según el escenario analizado por IRENA 2020. En comparación: en 2017 había alrededor de 12 millones de empleos en el sector de las energías renovables. Estos números no incluyen sectores relacionados como el de la eficiencia energética o en redes eléctricas y flexibilización de la energía. La necesidad de formación y perfiles especializados en este ámbito se hace también necesario a nivel global y en Latinoamérica en particular. Ingenieros, arquitectos, físicos o químicos entre otros, son algunos de los profesionales que a día de hoy están complementando su formación con estudios de especialización como la Maestría online en Energías Renovables de VIU, y poder impulsar un sector en crecimiento y auge.

En cuanto al cambio climático, algunos de los sectores que más emisiones de efecto invernadero causan son el eléctrico y la industria de transporte. Al lograr reemplazar fuentes no renovables se evitaría una gran parte de esas emisiones: reduciendo una previsión de 43Gt en 2050 a 33Gt en 2050 (el 45% de esta reducción vendría directamente por el uso de fuentes renovables en los distintos sectores). En un escenario más ambicioso, se podrían disminuir estas emisiones a 9,5Gt en 2050 (un 42% de esta reducción tendría su causa en el mayor uso de las distintas renovables, sobre todo de energía eólica con 17% y solar fotovoltaica con 14%), según el informe de IRENA 2020.

Hay que tener liderazgo

Existe una multitud de nuevos modelos de negocio que dan lugar a que el sector de las energías renovables no esté compuesto de unas pocas empresas, más bien se abre la oportunidad para que exista una multitud de diferentes actores (fabricantes de componentes, instaladores, empresas de suministro eléctrico, comercializadoras, cooperativas y personas privadas), por lo que el sector privado con su multitud de actores pequeños y medianos, debería estar liderando y empujando una transición a las fuentes renovables, pero también requiere del apoyo en todos los países con legislaciones favorables.

“Usar energías renovables ya no es una cuestión simplemente de responsabilidad social de algunas personas o entidades, es también un atractivo si se analiza desde el criterio económico. Si las empresas ahorran en su factura de luz porque están empleando energías renovables en vez de convencionales, entonces empiezan a hacerlo a gran escala. Por lo cual las primeras industrias que lo priorizan son las que más ahorros tendrán”, destacó la experta de la Universidad Internacional de Valencia – VIU.

Según los últimos datos de la Agencia Internacional de Energía, sólo el 14% de toda la energía que se suministra (en todos los sectores) provenía en el 2018 de fuentes de energía primaria renovables. Las energías renovables serán un pilar fundamental en las políticas energéticas de muchos gobiernos que pueden ayudar a llevar a cabo la transición hacia un sistema más sostenible y consciente medioambientalmente.

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