LOS PROCESOS DEL DUELO

Es fundamental entender el duelo como un proceso en movimiento, con cambios y múltiples formas de expresión, tanto en los adultos como en los niños. El niño es frágil y sus defensas aún no están desarrolladas, predominan las fantasías y defensas psicóticas, Sintiendo que la muerte o separación (tipos de pérdida), han sido ocasionadas por sus deseos, entrando en culpabilidad. Al no permitírsele hacer los rituales cubre con sus fantasías el espacio para el duelo.

                         

Su inmadurez afectiva no le permite tolerar durante mucho tiempo un dolor intenso, suelen alternar periodos de tristeza, risa, hiperactividad y juego intenso.

Ante un suceso trivial el niño puede reaccionar de forma reactiva, cualquier cosa lo puede frustrar llevándolo a expresar el dolor de esa manera… Necesita sacarlo y llorarlo, el adulto tiene que enseñarle que la ira es normal ante la pérdida, y trasmitirle que no pasa nada.

Sus modos de expresión particulares serán con regresiones, ira, desorganización, dificultades en el colegio dependiendo de la edad, y es en estos momentos que el niño precisa del acompañamiento y la permanencia para mantener la confianza básica Preferiblemente los padres o el familiar más cercano (personas Emocionalmente próximas).

COMO ACOMPAÑAR AL NIÑO EN EL DUELO

 Ayudarle a dar un sentido a la perdida (puede ser muerte, separación etc.) y a lo que internamente siente, para que pueda construir una narrativa.

Acompañarlo, darle cercanía para pasar por las diferentes etapas, y momentos sintiéndose seguro, Permitirle expresar todo tipo de emociones, pensamientos, dudas.

 Escucharlo, Estar abierto a sus formas de expresar, para poder entender lo que necesita y

FINALMENTE,  POCO A POCO EL NIÑO COMO EL ADULTO SE IRÁ DESPIDIENDO DE LA PERSONA QUE YA NO VOLVERÁ, PARA PODER DARLE UN LUGAR DENTRO DE ÉL.

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