Luis Perez – Egaña Loli

Mi querido profesor.

Por Luis Perez – Egaña Loli.

 

Un par de veces al mes pasaba un hombrecillo caminando por la vereda de mi casa, el muro del jardín era corto por lo que solo se le veía de la cintura para arriba, Siempre llevaba puesta alguna mochila, a veces de Hello Kitty y con el tiempo iba variando con otros personajes. A esa hora, domingo de mañanita yo desayunaba y podía verlo pasar. Después de varios años me di cuenta de que fue apareciendo una cabecita. Ahí caí en cuenta del porque llevaba ese tipo de equipaje. Este hombre llevaba a su hija de la mano. Los sábados y domingos muy de mañana puedes ver a los hombres de las mochilas, son aquellos padres divorciados que van la casa de sus ex parejas a recoger a sus hijos para pasar un día con ellos. Yo he podido ver a decenas de estos mochileros madrugadores a los que se les puede identificar mejor cuando están de ida que cuando están de vuelta.

Las vidas hoy dan para dos matrimonios, seria bonito casarte y que este compromiso dure para siempre, para no herir corazones de adultos, ancianos y niños. Para no partir sillones por la mitad, o gastar horas de discusión en la tenencia del gato.

Hoy los niños ya no se sorprenden si los padres están separados, es casi la normalidad. Nadie se casa con la idea de que en unos años estará divorciado, pero de pronto te vez inmerso en un “aguadito” de disputas. Patria potestad, régimen de visitas, llevadas, traídas, recogidas, pagos, recibos, pensiones  etc, etc. No te ha pasado?

Jordana no se casó nunca. Destruyó los sueños de sus padres de que contraiga nupcias con uno de los príncipes de Gales o con un Bachiller San Borjino que  hubiesen aceptado con gusto. Profesional y de familia es lo que esperaban para su hija. Pero he visto a personas en una década cambiar su vida. No se  decirte para bien o para mal.

Escogió a Justiniano Dellepiani un muchacho que era personal training pero en los 90 se le llamaba profesor. Era parecido a Chayanne así que embobaba a las muchachas y señoras del Gimnasio. Ella andaba encantada con ir a ejercitarse todos los días, con las mejores zapatillas, ropa deportiva y maquillaje especial para que el sudor no lo destruya. Así como las muchachas se preparan para las fiestas, así se preparaba Jordana todas las tardes después de la universidad.

El le tocaba la barriga y ella se derretía, veía con gracia como las señoras le coqueteaban cada vez que podían. Todo fue dándose ordenadamente, ella terminaba sus clases y para llegar mas rápido abordaba un “Covida” y así poder llegar al segundo piso del Centro Comercial “El Polo”. Para ambos las clases se convirtieron en algo placentero por que puedo dar fe que estuvieron en un inicio atraídos. Es cierto que del odio al amor hay un paso. Créanme que es cierto y lo se por qué a usted que está leyendo también le ha pasado.  Él ya tenía un largo trecho de conquistas pero ella de los besos de secundaria no había pasado y solo había visto desnudo a un hombre. (un loco en el mercado de Magdalena).

Las clases ya no eran suficiente para honrar al amor que llegaba al galope, tocaba subir al Chama para ir al cine “El Pacifico”  o un sábado al San Antonio y comprar chocolates en su vitrina. Ella quería presumir el novio con sus amigas y llevarlo a Punta Rocas, Macaja y Redondo, total en la arena solo necesitaba una bermuda, nadie se daría cuenta que el no tenía carro. Un auto, o que tu padre te lo preste era determinante para que te acepte una enamorada. Feo con carro era mucho más valioso que guapo en el último asiento de “La 58”. Sin embargo, la vida se ocupaba de darle a cada roto un descocido.  Hasta en la línea 10, el moradito iban chicas lindas.

La pasión es una ola de tsunami que cubre lo que haya, tu ni cuenta te das si te están embaucando, si le coquetean a tu amiga, si no gastan ni un sol por ti. El enamoramiento te deja ciego y te hace odiar a quien te dice la verdad después de un tiempo te darás cuenta y pensaras. ¿¿¿¿¿Y por qué no hice caso????? Solo con que un gorilón te mire con cara de idiota es suficiente.

Que hotel, ni que hotel. Los padres de Jordana tenían una casa grande, pues había que utilizarla. Eso sí, para mas no había, a lo mucho para un campamento a Marcahuasi. O para un viaje a Huaraz en 28 de julio, en un bus que olía a quiche poro con medias de loco.

El sueldo de profesor del Gimnasio “60 90 60” no alcanzaba para mucho, para pasarla bien si, pero para ahorrar no. Había que ir a la playa en combi techo alto.

Ay pero que maravillosos momentos, cuando transitas entre el amor y el deseo, parecía que escenificaban una novela de María del Socorro Tellado López “Corín Tellado”. Cuando te embargaba el enamoramiento,  podías hacer tres horas de cola para leche ENCI y ser feliz, hervir 5 teteras de agua para bañarte con balde y  tu jabón Camay. Hasta de repente te podía tocar una perla de promoción y se la vendías a tu abuela. Te ponías tu Brut – after shave en la cara, que te regaló tu tía la mas billetona y salías oliendo riquísimo con tus zapatos garrota. Tu princesa podía recibirte con unas gotas de Obsession o su colonia Chupetín de lunes a viernes. Y si se le acababa, fácil que le gorreaba Heno de Pravia a su mamá. Fragancia que dicen que lleva el aroma de los campos de Heno recién cortado de los prados de Asturias, España, desde 1903.

El tiempo arma y desarma las relaciones, nadie puede con él, hay ensayo y error hasta que llegas al final y te quedas acompañado de la mejor elección. Así como mi hermana la gorda de España que dejo al Ronsoco para casarse con Herman Mounster.

Ellos pasaron la prueba de los 4 meses, la verdad no se de que  trata esa prueba, pero siempre había alguien que decía cosas así. Pasaron de etapa uno, la dos y llegaron a tercera base con toda la emoción del mundo, convirtiendo la sala de la casa en la pista del Cirque du Soleil escenificando todas las piruetas que la imaginación les ofrecía. En los estudios primera y el en el trabajo más serio que nunca. Olvide escribir que en los años 60 pedían la prueba del amor….

Que fue lo que los separó?  Creo que la falta de horizonte o la tentación. El dinero solo alcanzaba para lo elemental y hasta la discoteca Amadeus en el mejor de los casos, pero no para ahorrar, no para un auto, ni para una cuota inicial de departamento. Pensaron en construir algo en la azotea de los padres, pero él se tiro para atrás. El destino puso en el camino de Justiniano, una señora muy esbelta y dueña de la cadena peluquerías “Scroto”  divorciada y “Regia” usando Obsession a diario, bodys de diferentes colores, Reebok con mitones de colores y litros de Colors de Benetton. Estacionaba el Mazda de moda en la puerta del gimnasio.

Los celos despertaron y como mi amiga “Pam” me dijo alguna vez, cuando tengas dudas solo tienes que buscar para encontrar. Empezaron los retrasos, las ausencias, los compromisos laborales extras, los velorios repetidos de las tías abuelas tres veces fallecidas y las enfermedades repentinas. Las miradas idas y al vacío, el desinterés por detalles anteriores.

Justiniano fue calculador, activó un tiempo de posta, mientras entrenaba con la tía, era estratégico saber si le iba bien.  El trueque fue funcionando, ropa deportiva, zapatillas, y un regalo por su santo. Todo esto a sabiendas de que era enamorado de Jordana, quien estaba en estado de alerta al ver tantos nuevos atuendos y conductas atípicas. La “tia” ganaba mucho más y sencillamente no era competencia.

La final del mundial se dio después de un lonchecito navideño en el Hotel “El Olivo” la “Tía” tenía preparada una habitación para que puedan pasar la noche. Fue en ese momento en que Jordana al no tener ninguna noticia o respuesta al teléfono de la casa de la madre de Justiniano, supo que todo se había ido al diablo. La relación había llegado a su fin.

A Justiniano le pusieron su propio gimnasio, ahorrándole un esfuerzo de años, lo que supo compensar con fidelidad, cariño, y trabajo, al cabo de 2000 dias empezó a pagar el colegio de su primogénito. La diferencia de edad empezaba a ingresar a la fase en la que ya no se notaba. Ya no era como antes. Ahora las cincuentonas parecen de treinta.

Jordana tiene 50 años, vive con sus padres y es abogada del Ministerio de Vivienda. Después de la relación con su profesor, lapidó sus ganas de vivir en pareja, hoy le da mil vueltas al pentagonito y esa es su gran pasión. Correr, correr y correr.

Su amante es un viejo Director de un colegio que la pega de francés y le tiene arrendado un departamentito de una habitación en la Calle Teza 345 Dpto. 203 San Borja, el que habitan por horas. El le da una pensión mensual y la duplica en julio y diciembre, sumada a su canasta navideña y panetón D’Onofrio. Jordana ha llevado un curso de Pole Dance, pero el tubo que instalaron en la habitación no supo soportarla, por lo que se ha conformado aprendiendo bailes árabes con un tutorial de YouTube.