Luis Perez – Egaña Loli

 

 

Las Niñas de Tenerife.

Por Luis Perez – Egaña Loli.

Tremenda tragedia, la que enlutó Islas Canarias. Para orquestar esta maldad hay que estar perturbado o tener severos problemas de salud mental, lo que puede camuflarse y pasar como eventos de mal carácter, abuso, y verse como reacciones reflejo a la no aceptación de una separación o el inicio de un divorcio. Considero que en una pareja la amenaza, el grito, la agresión psicológica o física, NO SE DEBE TOLERAR. Son señales de alerta, es falta de autocontrol y equilibrio emocional. Es en ese momento cuando se debe dar aviso a quien corresponda y dejar constancia del hecho. Nada hubiese sido exagerado para evitar lo que ocurrió en Tenerife. Hay casos en los que han perdido el sentido del juicio matan, pero hay otros que los protagonistas solo son machistas, prepotentes y bestias humanas que no quieren aceptar la realidad.

El martes 27 de abril de 2021, Tomas Antonio Gimeno, de 37 años, hombre atlético y bien parecido, representante de varias empresas en la isla, aficionado a la navegación y una persona por así decirlo acomodada, recogió a sus hijas a las 5 pm, Olivia y Anna Gimeno Zimmermann, de seis y un año respectivamente para pasar tiempo con ellas.

Tomás y Beatriz, después de 17 años  juntos se habían separado en el verano de 2020, ella decidió terminar su matrimonio por estar harta de infidelidades y malos tratos de parte de su esposo, tal como señaló su vocero a la prensa. La guapa rubia tenía una nueva pareja, el  belga Eric Domb,  un hombre de 60 años, dueño de una empresa que cultiva plantas ornamentales en los terrenos  que  compro a Tomas. En algún momento fue agredido por su vendedor presa de los celos. Para el “ex” la idea de que sus hijas pasen tiempo con el novio de Beatriz, atormentarse permanentemente pensando que un día se podían ir  a vivir a Bélgica juntos y el irreversible sello del final, fue el detonante para que trame y ejecute un terrible daño. Ya no tenia el dominio, las bravuconadas, gritos y amenazas eran un control remoto sin baterías. Ahora había que vengarse. Ni siquiera teniendo novia podía reanudar su vida.

Las niñas vivían con la madre, pero veían con mucha frecuencia al padre, aún no se había determinado por la ley un régimen de visitas. La hija mayor estaba en clases de tenis y cuando terminó, el padre las llevó a casa de los abuelos paternos, en Santa Cruz de Tenerife, luego se desplazó en su  Audi hasta una conocida marina en la costa, donde tenía su embarcación, hizo una visita rápida, según las pruebas en poder de la Guardia Civil, todo indica que para verificar si estaba operativa, luego acudió a casa de los abuelos y recogió a las niñas. Los padres de Tomás declararon que su hijo tuvo un comportamiento poco usual, que sonaba a despedida. Incluso le dio un abrazo a su padre, algo que no hacía casi nunca. Varios amigos recibieron por la  madrugada, mensajes que ellos luego definirían como «de adiós». Inclusive les indicaba que les dejaba algunas cosas.

A pesar de ser un deportista destacado y hacer esfuerzos por proyectar ser un padre ejemplar, también se sabía de su mal carácter, de problemas con drogas y de denuncias por intento de estafa a empresas de seguros de embarcaciones y autos, para coronarla poseía un gran historial de multas de tránsito. Sin embargo comentan que por rentas familiares tenía la vida resuelta.

Esa noche Tomas se retrasó en devolver a las niñas, él y Beatriz intercambiaron  llamadas telefónicas y acordaron que se tardarían un poco, mientras tanto  llevó dos bultos hasta su lancha,  y salió a altamar, donde estuvo casi dos horas. Ahí recibió una llamada de la madre faltando un minuto para las 10 pm, era para recordarle que tenía que entregarle a las niñas. El padre le dijo a su exmujer: «no vas a volver a ver más a las niñas, tampoco a mí».

 Beatriz volvió a llamarlo y consiguió hablar con él a las diez y media, Tomás insistió en que no iba a devolverle a las hijas y que nunca más las vería, ni tampoco a él. Ella siguió llamándolo para tratar de convencerlo. Consiguió hablar  antes de las once pero Tomás no le dijo dónde estaba. Poco más tarde, a las once y media de la noche, el padre que había secuestrado a las niñas volvió al puerto, acudió a una gasolinera cercana, compró cigarros y un cargador para su teléfono móvil. Pasado un tiempo, volvió a coger su lancha y salió a la mar.

A la una y media de la mañana Beatriz, consiguió volver a hablar con Tomas,  fue una conversación larga, de casi veinte minutos, en los que los dos hablaron de su relación de pareja y también de las niñas. Tomás aquí le dijo que él, en singular, se iría muy lejos. Y reiteró por tercera «no vas a volver a ver a las niñas».

A las 6 de la mañana, la madre  acudió al cuartel de la Guardia Civil porque siguió llamando a su expareja, pero no le contestaba, el teléfono estaba apagado. Al día siguiente, el 28 de abril, la embarcación  de Tomás Gimeno apareció vacía, flotando y sin ancla, cerca del puerto de Güímar. En este momento, comenzó la investigación por el secuestro de las niñas.

Después de 40 días y de una búsqueda incansable, fue hallado a mil metros de profundidad en el mar en Tenerife el cuerpo sin vida de una menor que corresponde al de Olivia, de 6 años. Ella estaba en una bolsa grande sostenida por el ancla de la embarcación, al costado había una bolsa más pequeña, pero sin contenido.

Cronología de los hechos.

27 de abril. Tomás Gimeno, padre de Anna y Olivia, de 1 y 6 años, respectivamente, no devuelve a sus hijas a su madre y expareja, Beatriz Zimmermann.

28 de abril: De acuerdo con las investigaciones, se sabe que Tomas zarpó de la marina de Tenerife, donde tenía atracada una lancha. Horas después, la embarcación es hallada a la deriva, sin ocupantes y sin ancla.

29 de abril: Aparece flotando una silla infantil para vehículos perteneciente a una de las niñas. Un día después, la Guardia Civil comunica el hallazgo de restos de sangre en la embarcación. Aparentemente del padre.

1 de mayo: El juzgado de primera instancia e instrucción número 3 de Güímar (Tenerife) dicta una orden de búsqueda internacional. Se piensa que Tomás podría haber huido con sus hijas hacia algún país de Sudamérica o África.

4 de mayo: El entorno de la madre difunde un video de las niñas cuando jugaban en casa (anterior).

14 de mayo: La madre difunde una carta en la que asegura que no parará hasta encontrarlas.

20 de mayo: La madre pide a Tomas Gimeno «no alargar esta tortura».

23 de mayo: Se suma a la búsqueda el buque oceanográfico Angeles Alvariño dotado con un sonar y un robot submarino, capaz de maniobrar hasta 2,000 metros de profundidad, para participar en la búsqueda.

7 de junio: Hallan una botella de oxígeno y una funda  en la zona donde fue encontrada la lancha. Al día siguiente se confirma que los objetos pertenecían al padre. La botella lleva una nomenclatura que permite su rápida identificación.

10 de junio: La Delegación del Gobierno en Canarias informa de que ha aparecido en el mar un cuerpo sin vida aparentemente de una menor en la zona de búsqueda de las niñas desaparecidas en Tenerife. Estaba a unos 1.000 metros de profundidad en el interior de una bolsa de deportes amarrada a un ancla. Junto a ella, se encontraba otra bolsa de deportes vacía.

¿Dónde está Anna y Tomas? Aún no se sabe. Pero ya es una desgracia saber que Olivia esta sin vida.  Definitivamente la salud mental del padre estaba en pésimas condiciones, nadie en su sano juicio es capaz de desencadenar este episodio y mucho menos involucrando a sus hijas, dos criaturas angelicales. El odio, el querer asegurarse de que Beatriz pase una situación de angustia, desesperación, pena y hasta probablemente él crea que de arrepentimiento motivaron este acto tan cruel.  La venganza y su falta de capacidad para manejar un divorcio lo llevó a secuestrar a las niñas y haber acabado con sus vidas. (no se encuentra a Anna)  Las investigaciones continúan, lo más probable es que se haya quitado la vida o huido solo, pero creo que la conciencia no le permitiría vivir con esa carga. Cuantos asesinatos hay, por desamor, por dinero, por robo, por impulsividad, por no desarrollar tolerancia a la frustración. Este caso aún no está cerrado y solo queda esperar las investigaciones de la Guardia Civil Española. Cuantos casos así ocurren en nuestro país, por machismo, por estar convencidos de que unos son dueños de la voluntad de otros. El amor y el permanecer en un matrimonio es una decisión voluntaria, si uno de los que conforma la pareja quiere desistir hay  una alternativa que puede ser el inicio de una vida mejor. Un buen divorcio.

 

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