Mirada Actual

Perú Chinchayán

Sentencia contra el TC

Cuando dos de los más encumbrados líderes de Acción Popular, Raúl Diez Canseco y Víctor García Belaúnde asistieron a la juramentación, en Palacio de Gobierno, de Merino “El Breve”, alucinaron otro momento de gloria como el de Paniagua. A pesar de todo su partido era el que había llegado al gobierno, y a pesar del, relativamente, corto tiempo, tal vez con este Presidente de fácil acceso, habría oportunidad de lograr algunas faenas con el Estado. Sin embargo, después de lo escandaloso que resultó ese breve período, por golpista, antidemocrático y prácticas mafiosas; lo más seguro es que se vuelvan a poner elegantes, pero para asistir al funeral de su propio partido, protagonista de un momento de la historia funesto, tanto por la actuación de su grupo parlamentario, cuanto por las acciones tomadas por el ultra conservador gabinete de ministros elegido por don Antero Flores Aráoz, quien será recordado por lo menos por batir el récord en respuestas de “No sé” con el periodismo, y cuyo fugaz Ministro de Educación, en concordancia con otros grupos de extrema derecha manifestaron que el Movadef estaba al mando de las manifestaciones de la Generación del Bicentenario, nada más falso y ciego. Empiezan a abandonar el barco de AP y Alfredo Barnechea, en buena movida, dio un paso al costado para no asumir tremendo pasivo.

Mientras don César Acuña recién se está dando cuenta de la actitud de su bancada parlamentaria como gran gestora de una de las mayores crisis de nuestra República; responsable directa de los eventos pre y pos vacancia; y según varias voces, con su pleno conocimiento. Por más que quiso “aclarar” que su partido y él particularmente, no tenía responsabilidad en los acontecimientos, la reacción fue demasiado tardía, y la gente ya no le cree nada a su partido, uno de los causantes de los tristes resultados del fallido Golpe de Estado. Como en su partido también hay miembros que ven la triste realidad y no alucinaciones, no tardaron en renunciar reconocidos miembros y autoridades que pertenecieron a Alianza Para el Progreso, así como no decenas, sino cientos de jóvenes que también se percataron de la errática línea de dicho partido. El resultado será que probablemente no pase la valla electoral, salvo un mea culpa que pueda convencer a la población. Mejor dedicarle una de Los Panchos: “Ya es muy tarde para remediar todo lo que ha pasado…”.

He mencionado a dos de los partidos, de las aproximadamente ocho agrupaciones políticas que se prestaron para generar la tremenda crisis en que se sumió el país. Dos partidos que eran los más representativos, los que encarnaban ciertos ideales de lograr una República desarrollada y moderna: pero que sucumbieron a los apetitos personales de personajes, cuyo tipo nunca deben volver a aparecer en la política peruana.

Resulta que parte de la trama también fue ejecutada por algunos miembros del equipo Lava Jato de la fiscalía, cuando exigieron a un empresario , que a cambio de levantarle la prisión preventiva necesitaban una acusación al Presidente, pues ya estaban hartos de acusaciones a alcaldes y gobernadores, necesitaban algo de más peso. El empresario Elard Alejandro Tejeda Moscoso y sus abogados no perdieron tiempo y armaron una acusación contra Vizcarra. A ello se sumaron después otros. El equipo fiscal Lava Jato hasta entonces había rechazado iniciar investigaciones a gobernadores regionales que no estuvieran vinculados a Odebrecht. Omar Tello, coordinador de las fiscalías anticorrupción, manifestó que el equipo especial había rechazado 25 investigaciones a Gobernadores, porque no estaban relacionados con Odebrecht. Solo buscan investigaciones de “alto perfil”. Además se ha rechazado que las corroboraciones de tales acusaciones sean con  control fiscal. Dichas acusaciones, hechas a pedido, finalmente fueron adecuadamente filtradas a la prensa y la mafia congresal las utilizó para generar la lamentable historia conocida.

La conocida resiliencia de nuestro país ante hechos nefastos, volvió a funcionar y hoy nos vamos serenando con nuevo Presidente y Gabinete Ministerial. Sin embargo también penden de un hilo pues el máximo Tribunal Peruano, el Tribunal Constitucional abdicó de sus funciones y no quiso interpretar la famosa frase de la Constitución que genera que cambiemos Presidentes como si cambiáramos de camisa, referida a la vacancia por incapacidad moral permanente del Presidente.

Cuatro de los 7 miembros, es decir por mayoría, los señores Ernesto Blume Fortini, Augusto Ferrero Costa, José Luis Sardón de Taboada y Manuel Miranda Canales, en concordancia con el gabinete radical derechista de Flores Aráoz y Merino “El Breve”, opinaron que por ser hechos consumados no había nada que resolver. Pero el fondo del asunto era la interpretación del famoso texto de la incapacidad…Si hubieran resuelto como es debido, hubieran confirmado la ilegalidad del Golpe de Estado, y por lo tanto ilegal el efímero gobierno de Merino y sus miembros. En la práctica limpiaron a sus colegas de pensamiento, pero lo peor es que dejaron en manos de los congresistas de mala fé la estabilidad de la institucionalidad Presidencial, tanto de ésta como de las siguientes.

Por ello, el pueblo y los jóvenes de la Generación del Bicentenario sentencian a dichos cuatro miembros del TC por haber actuado en contra de los intereses del Perú y acusándolos de tener “incapacidad moral permanente” para resolver los grandes temas que le competen al país.

 

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