Fallece Jean-Luc Godard, referente de la Nouvelle Vague francesa

Jean-Luc Godard falleció este martes 13 de septiembre de 2022 a la edad de 91 años. El director y guionista franco-suizo de Sin aliento y El desprecio era el último gran nombre vivo del movimiento más famoso del cine francés, la Nouvelle Vague (nueva ola). Un crítico, como le gustaba decir, un genio para muchos.

Para las generaciones nacidas después de 1990, Jean-Luc Godard era el arquetipo del artista de la posguerra tal y como lo fantaseamos: una forma de hablar anticuada, reflexiones que coquetean con la masturbación intelectual, un estilo inimitable y una palabra desencantada. En las numerosas imágenes de archivo, lo vemos fumando su cigarro en un plató de televisión, con las piernas cruzadas en medio de una diatriba reflexiva. Jean-Luc Godard trataba su vida y las sociedades que le rodeaban como sus propias películas: con una mirada crítica, entre la impertinencia y el rechazo.

Crítica automática

«No soy un cineasta, soy un crítico: sigo haciendo películas como crítico. […] Cuando filmo, estoy en un estado de crítica y, por tanto, tengo una función crítica automática. El microscopio es un instrumento crítico de la realidad», explicó en un intercambio con el periodista Christian Defaye en 1990.

Ser crítico fue uno de sus primeros trabajos remunerados, después de una rápida experiencia como camarógrafo de televisión que terminó con un robo denunciado a la policía – Godard era propenso a la cleptomanía. En 1952, con sólo 22 años, escribía críticas para la revista Les Cahiers du cinéma, que recién empezaba.

Tras una serie de cortometrajes, comenzó a realizar largometrajes. Sin aliento, llevada por un actor entonces desconocido para el público, Jean-Paul Belmondo, se convirtió en éxito. La película supuso una revolución en la manera de filmar, con técnicas hasta entonces poco ortodoxas, como rodar cámara en mano, utilizar el estilo documental o saltar de un plano a otro.

Belmondo fue su musa durante tres películas, que bastaron para consagrarlos a ambos en el cine francés. Sin embargo, el actor se negó a trabajar para él 15 años después, por temor a que sus fantasías cinematográficas tuvieran un impacto negativo en su propia carrera. Porque Godard también fue criticado, a menudo con simpatía, a veces con fuerza, por su aparente despreocupación en los rodajes, su ruptura con las convenciones y su carácter escandaloso y calculado. También por su compromiso político, que durante un tiempo le alejó del circuito del cine clásico.

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