PAGO POR VER: ¿HABRÁ ELECTORES BUENOS?

No basta con señalar la incapacidad de Vizcarra, el continuismo de Sagasti y llenarlos de adjetivos calificativos de grueso calibre. Con ello podemos desfogarnos pero no cambiamos la realidad ni encontramos soluciones para el largo plazo.

Lo inteligente es entender, comprender y analizar el pasado para proyectar el futuro; tener claro cuál fue el perfil de quienes nos gobernaron, es lo mínimo que debemos hacer.

Que seamos uno de los peores países del mundo en controlar la pandemia y de los últimos en comprar e inocular la vacuna a los peruanos, lo cual nos viene costando decenas de miles de muertes y el incremento de la pobreza en millones de compatriotas; es una tragedia aparentemente inexplicable.

La verdad es que fue y seguirá siendo absolutamente previsible; la incapacidad del gobierno, sin ánimo de ofender, produjo el único escenario posible, cuando se pone al mando de un barco en plena tormenta, al grumete de turno, el resultado es previsible.

El grumete (ayudante y aprendiz de marinero) cumple una importante función en la limpieza y mantenimiento del barco, pero sería incapaz de conducirlo y llevarlo a puerto seguro.

La última década dejamos que los grumetes conduzcan el barco, apoyados por burócratas y teóricos, acostumbrados a vivir de presentaciones en Pawor Point, muy bien remuneradas. Tenemos más estudios encarpetados qué libros en la Biblioteca Nacional, cuyo único objetivo fue dar de comer a las cofradías de izquierda orilladas en ONGs.

La senda del país es sistemáticamente decreciente, estamos deslizándonos en snotwer desde la sima hacia el barranco y no nos damos cuenta de la esencia del verdadero virus. El COVID mas tarde que temprano pasara, pero sobre el virus que viene matando la libertad y el emprendimiento, por lo pronto no hay vacuna. Una vez más, no dejo de confiar en el criterio de los peruanos, que hayamos elegido reiteradamente a grumetes, no puede condenarnos a seguir haciéndolo.

No busco que elijamos santos, ni personas en camino de ser canonizados; pero si, candidatos que tengan una vida profesional exitosa, pública y sin condenas penales. La tesis es “nadie puede dar lo que no tiene” por ello, quien no tuvo la capacidad de ser exitoso y honesto en su vida personal, no podrá hacer exitoso al país.

Tenemos candidatos presidenciales mantenidos, arqueros y burócratas y otros que no registran actividad laboral ni empresarial destacable. Con solo este filtro, podríamos reducir el número de candidatos viables a la cuarta parte (cinco). Y si no es mucho pedir, el mismo filtro se debe aplicar a los aspirantes al congreso. Candidatos buenos hay, ¿habrá electores buenos? pago por ver.

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