PANDEMIA POLITICA ESTRUCTURAL

PANDEMIA POLITICA ESTRUCTURAL

Por: Orlando Angulo Trujillo

orlantru@gmail.com

 

La semana que pasó del 14 al 18 de setiembre del año en curso, ha sido muy expresiva sobre la realidad política del país, a raíz del debate parlamentario sobre tres hechos: El cuestionamiento al Presidente del Congreso Nacional, Manuel Merino, la interpelación a la Ministra de Economía, María Antonieta Alva, y la vacancia presidencial al señor Presidente de la República, Martín Vizcarra.

Estas tres propuestas o mociones, fracasaron por el voto mayoritario de los 130 congresistas integrantes de las nueve agrupaciones políticas, representadas en el Congreso de la República: Acción Popular, Alianza para el Progreso, Frepap, Fuerza Popular, Unión por el Perú, Podemos Perú, Somos Perú, Partido Morado, y Frente Amplio. Alguien del Congreso, manifestó que hubo negociado y arreglo bajo la mesa. Lo cual es usual en este tipo de cosas.

Obviamente, no fue una confrontación programática o de proyecto político, entre quienes están en las defensas del modelo neoliberal vigente, y quienes propongan otra alternativa diferente a dicho modelo. Más bien, en su gran mayoría, o casi todos defienden la viabilidad del sistema que impera. Por lo tanto, la contradicción entre gobierno y Congreso, Ejecutivo y Legislativo, es secundaria y no antagónica.  Por eso, rápido se arregla y se vuelve a la normalidad.

Este es un periodo político que viene desde hace 40 años, con populismo de derecha y neoliberalismo, que se afirma con la Constitución Política de 1,993, que sigue vigente. En ella, se reduce el rol económico del Estado y se prioriza al sector privado, como eje de la economía nacional (Artículo 60 de la Constitución). Así, el gobierno de Alberto Fujimori remato las empresas públicas y fortaleció a la empresa privada, nacional y extranjera. Hasta la educación se privatizó, desde inicial hasta la universidad, mediante Decreto Legislativo N° 882, de noviembre de 1,996. De esta manera, la sociedad peruana se liberalizó, desordenó aún más y se generalizó la corrupción en todos los niveles.  Los gobiernos aplicaron políticas económicas recomendadas por los organismos financieros internacionales, manejados por el imperio norteamericano: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, etc.

Desde entonces, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, se vienen reciclando en los cargos durante años, funcionarios que son defensores del modelo neoliberal y están formados académicamente para ello. Unas veces son congresistas y otras son ministros, y a la inversa. No importa que sean incapaces o corruptos con tal que sirvan lealmente al sistema. No hay principios, no hay decencia, no hay escrúpulos. Miren un poco hacia atrás, a los gobiernos y congresistas que hemos tenido. Son para “llorar”, como dicen los jóvenes de hoy día.

Hay que tener en cuenta que los políticos son financiados por la empresa privada nacional y extranjera, como es el caso de la brasileña Odebrecht y nacional Graña y Montero. Sus campañas son costosas, pero les garantiza ganar. Ya en el poder, pagan esos favores con políticas a favor de sus financistas. Todo esto ya está descubierto e investigado.

La pandemia covid-19, transparentó aún más la realidad peruana en lo económico, social y político. Se anuncia que la economía bajará este año, en un porcentaje entre el 12 y 15%. El programa de gobierno “Arranca Perú”, solo favorece a los grandes empresarios agremiados en la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas), ADEX (Asociación de Exportadores), banqueros y monopolios. Existen actualmente más de seis millones de desempleados, lo que impulsa aún más la pobreza y extrema pobreza.

El pueblo peruano es indiferente a estos debates parlamentarios y diálogos en las alturas políticas y hasta los deprecia, porque sabe que allí no se resuelve o soluciona los problemas y necesidades. Solo se acuerdan de ellos cuando hay elecciones y después nada. Creen que los gobernantes no tienen capacidad moral para gobernar.

Hoy día, son cinco Presidentes procesados y uno suicidado: Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Alán García, del APRA, suicidado por no ir a la cárcel, y Martín Vizcarra. Estos personajes fueron gobernantes desde 1,985 a la fecha.

Con o sin pandemia covid-19, ¿Qué vendrá después para las elecciones generales 2,021?. Veremos cómo reacciona el pueblo que, al parecer, tiene inyectado una “moral del esclavo”, que besa la mano del amo, después de recibir una “catana”, y, además, “más me pegas, más te quiero”. El pueblo ha venido votando y votará por sus verdugos políticos, porque no tiene conciencia de clase para perfilar nuevos paradigmas de vida política. Esto es un problema social, que se traduce en una tragedia nacional, cargada de inclemencias que mantienen la tremenda desigualdad social entre ricos y pobres en el país.

Es necesario construir un proyecto político, con un verdadero PROGRAMA alternativo, con líderes nuevos que apliquen políticas para cambiar cualitativamente las estructuras pandémicas, económicas, sociales y políticas de la sociedad peruana, para alcanzar mejores niveles de calidad de vida.

Sugiero la lectura del excelente libro “Historia de la Corrupción en el Perú”, de más de 600 páginas, cuyo autor es el peruano Alfonso Quiroz. Es un libro que ningún peruano debe dejar de leer.

Trujillo, 21/09/2,020.

 

 

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