Salud Mental

   

Mg. Janina Palomino Linares
Psicóloga Clínica
CPs.P 20913
Whatsapp: 945871264

 

VÍNCULOS VITALES

PREVENCION Y PROTECCION DE LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS

 

La prevención de la neurosis en el mundo solo será posible

cuando aprendamos a cuidar de quien todavía está sano,

de quien aún no fue dañado: nuestros niños.

WILHELM REICH

 

Empiezo con esta frase muy cierta, que habla de la prevención de la salud integral del niño que justamente empieza el vientre materno. El embarazo es un periodo natural en la vida de la mujer. El embarazo empieza, y la futura madre, apenas supera los malestares del inicio o sobreponiéndose a ellos continúa con su vida, es muy frecuente escuchar la frase “tengo que aprovechar antes de que nazca” seguir en sus quehaceres, algunas trabajan hasta un día antes de dar a luz. La pregunta es ¿Sera bueno para la madre y para el bebe?

Veamos por partes:

LA MADRE GESTANTE

El útero es el primer ambiente del bebé. El vínculo primordial surge del contacto continuo e íntimo del embrión con la madre.

La gestación es un periodo precioso de formación celular y cerebral que da inicio a la vida neurovegetativa. En ese estadio, el sistema neurosensorial es el más sensible dentro del útero. Es a través de él que los estados anímicos de la madre como de estrés o de tranquilidad afectarán a los tejidos embrionarios y fetales. Según el psicólogo especialista en orgonomía José Henrique Volpi, (Brasil 2004), explica que las experiencias biológicas vivenciadas por un niño, de la gestación hasta el parto, quedan registradas en la memoria celular Así, según Volpi, estas vivencias serán de fundamental importancia en la formación y estructura de la personalidad.

Un embarazo deseado y saludable que se caracterice por el equilibrio armonioso favorece esta etapa. Lo más deseable es que la gestación transcurra en un clima sereno y gratificante, con una alimentación asesorada y nutritiva que lleve a un funcionamiento de las células y los órganos posiblemente más saludable.

Las situaciones estresantes, principalmente las frustraciones marcadas por el miedo, llevan a los mecanismos de homeostasis a una situación anormal que marcará el comportamiento del bebé durante la gestación o ya recién nacido. El estrés produce la hormona catecolamina, que atraviesa la placenta y afecta al feto generando en él las mismas sensaciones de la madre. Estos registros están anclados en las profundidades del organismo por medio de la memoria celular.

La mayoría de las personas tienen su primera experiencia de memoria por medio de recuerdos

que remiten a los dos años de edad, afirma David Boadella (1992 [1985]), médico creador de la biosíntesis. El niño de esta edad tiene treinta y tres meses de vivencia corporal, de los cuales nueve pasaron en el interior del útero. «¿Debemos acaso creer que ese tiempo rico y primordial, en que el individuo crece más rápido que en cualquier otra fase de la vida, no deja marcas?»

Ahora veamos, en la situación actual, nuestra preocupación esta dirigida hacia el adulto mayor que es el mas suceptible al contagio por el Covit-19, últimamente también por los niños pequeños, porque son ellos los que al salir pueden llevar el contagio a casa, y, que pasa con las madres embarazadas, ¿se ha implementado ayuda psicológica para ellas? El estrés sabemos que afecta a la madre y por ende al feto, en algunos casos pasaron casi todo el embarazo en confinamiento, los controles mensuales se han visto afectados por la falta de atención por el miedo generalizado y la deshumanización en el sector salud hacia esta población, Si el estado emocional de la madre es de frecuente estrés y angustia, el bebé registrará estas sensaciones en su sistema nervioso en formación. El feto en desarrollo puede sufrir entonces los primeros daños psíquicos que se configuran en el campo bioenergético y somático, Las sustancias químicas que aparecen en la sangre materna durante el estrés emocional llegan al feto a través de la placenta.

los niños siguen naciendo y cuando llega el momento del parto, la gestante va la clínica, primero tiene que pasar por la prueba serológica de detección del virus y esperar, si es negativo será atendida y si es positivo tiene que ir a un hospital Covit, se imaginan el estrés de esta madre…, él bebe que desde ya llega a un mundo con un trato negativo, su cuerpo, registra experiencias primarias de aceptación o rechazo, amenaza o seguridad.

Si hablamos que la prevención de la salud psíquica del niño empieza en el útero, las políticas de protección hacia las madres gestantes tendrían que ser coherentes y brindar un cuidado especial en pre y post parto, por ser esta, sí, una población vulnerable. Por ello la prevención desde el periodo de gestación es el mejor camino para evitar psicopatologías graves.

¿QUE HACER? No podemos quedarnos en la queja, y esperar que las autoridades implementen políticas que ayuden a este sector de la población.

el cuerpo es el ancladero de la vida psicológica y la gestación la etapa básica del desarrollo biopsicológico. (Stanley Keleman)

 

Generalmente las madres con su sensibilidad desarrollada en la gestación, saben lo que tienen que hacer, veamos estos tips basicos

INICIO DE LA GESTACION, ¿Qué hacer?

  • Prepararse física y psicológicamente para darle el mejor ambiente intrauterino al nuevo Ser
  • El equilibrio emocional es muy importante en esta etapa, así como el apoyo de la pareja y de la familia
  • La alimentación balanceada y el descanso es mas que necesario
  • Conocer las etapas del desarrollo del bebe es acompañar al bebe en el transito hacia la vida fuera del vientre materno
  • La estimulación prenatal favorece el vinculo de la madre con el niño, es comunicación fluida necesaria, es aceptación total.
  • Cuando llegue el momento, conocer el proceso del parto y sus fases ayuda a mantener la calma.

DESPUES DEL PARTO

LA MADRE ANCLA Y EL TEMPERAMENTO DEL BEBÉ

La madre suficientemente buena que describía Winnicott es una especie de puerto seguro adonde el bebé aporta su intensa y dispersa energía vital en pulsación. Si la madre puede contar con el apoyo de su compañero y de la familia, tendrá serenidad para desarrollar una maternidad suficiente. Los nueve meses de gestación la prepararon emocionalmente para sentir lo que siente el bebé. Ella sabe, con las entrañas, lo que su hijo necesita.

En sus investigaciones sobre el impacto de los afectos sobre el cerebro, Shore (2000) identificó, que, además de las condiciones físicas, el desarrollo neurológico inicial también es modelado por el ambiente social del niño. Un vínculo fuerte y seguro con las personas cuidadoras (padres y familia) parece tener una función biológica protectora, que resguarda a los pequeños de los efectos del estrés y sus daños colaterales.

¿Cuáles son estas acciones que favorecen al bebe y que están a nuestro alcance?

  • Interacciones como prestar atención a los estados emocionales de los bebés (agitado o calmado)
  • saber cuándo necesitan más comodidad que estimulación
  • la lactancia, son momentos especiales, el contacto ocular es esencial, él bebe busca la mirada de la madre , son momentos delicados donde se refuerza el vinculo vital, es preciso dejar de lado otros quehaceres como son el celular o ver TV, es momento de ver al niño y acariciarlo, el tacto suave puede liberar hormonas del crecimiento y del tipo oxitocina que parecen fomentar los procesos emocionales básicos, como la filiación y la proximidad.
  • el niño necesita nutrición alimentaria y afectiva, sensibilidad y cuidados. Cuando la madre le da el pecho (o el biberón) de mala gana, con poco contacto afectivo o ansiedad por terminar la tarea, su hijo incorpora esta experiencia. De esta manera no se posibilita que el bebé desarrolle una confianza básica, ni siquiera la capacidad de relajarse completamente después de la descarga de la excitación oral (saciado, después de ser alimentado).

 

  • La madre, gracias a la sensibilidad aguda que ha desarrollado durante el embarazo, percibe claramente los estados emocionales y necesidades del bebé.
  • Cuando el padre está muy presente, él también puede desarrollar tal percepción.

Realmente hay grandes evidencias de que el tipo de cuidado que reciben los bebés y los vínculos que establecen con sus cuidadores pueden tener un efecto decisivo en sus

capacidades de regulación, particularmente en su emergente capacidad para expresar y regular las emociones. SHORE, 2000:

En el terreno psicológico, cuando el proceso inicial se ve marcado por carencias o excesos significativos, el niño avanza en las siguientes etapas de la vida con fijaciones en estos estadios primarios, lo cual significa que se quedó detenido en algún modo de obtener satisfacción con características bastante regresivas.

Cuando el niño, aun después del nacimiento, sufre pérdidas o faltas afectivas importantes en los primeros meses de vida, puede quedarse fijado en el temperamento y no lograr autorregular sus pulsiones orales, intensas y desordenadas. En la fase adulta podrá tener comportamientos nítidamente temperamentales y limítrofes, como en el caso de los tipos borderline.

 

Tal carencia puede generar la fijación oral. En las siguientes fases y en la vida adulta, la persona mostrará tendencias a buscar prioritaria y excesivamente los placeres orales (comer, fumar, beber y hablar demasiado), además de presentar pasividad, dependencia y depresión.

Probablemente desarrollará características temperamentales, con mucha inestabilidad en sus estados de ánimo.

Es común que el niño oral, ya en el primer año de vida, busque compensar sus necesidades insatisfechas con un desarrollo precoz del habla y del caminar.

El desamparo afectivo en los nueve primeros meses de vida, según Navarro, es uno de los mayores generadores de personalidades limítrofes, conocidas como bordelinde , que se quedan fijadas en el temperamento. el núcleo psicótico puede generarse en la gestación, pero también en los primeros meses de vida cuando la llegada al mundo extrauterino es traumática. Si la vinculación del bebé en la fase oral (primeros meses) es insegura, puede desarrollarse un núcleo depresivo, ante las demandas estresantes de la vida, en especial las de orden afectivo, suelen mostrar un fuerte desequilibrio emocional.

El primer año de vida es el más susceptible de todos. En los primeros meses se dan registros esenciales de afectividad, de vínculo y de confianza primordial del niño en la relación con sus cuidadores y, en consecuencia, de fe en la vida, en sí mismo y en los demás. La condición depresiva que asola a la humanidad ya configura su programa negativo en el primer año de vida de una persona, aunque generalmente este cuadro se vuelve nítido solo a partir de la pubertad.

Los investigadores contemporáneos han demostrado la importancia de los vínculos afectivos en los primeros momentos de la vida, cuando el bebé incorpora la mirada y el cuerpo de la madre, con sus olores, calores y acogimiento. Es cuando la piel, los ojos, el sistema nervioso, el oído, el olfato y el paladar se funden en el encuentro con el seno repleto de la madre y pueden ahí reposar.

 

Necesitamos paz sobre la Tierra,

una paz que comienza en el vientre de la madre.

EVA REICH

 

 

 

 

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