Salvadores de judíos Autor: Fernando Guzmán

En la cartelera de Netflix se encuentra el documental “Misha y los lobos”. Se cuenta la historia de una niña que por su origen judío y al quedar huérfana de padres, es escondida con nombres adoptivos por una familia católicaprotegiéndola de los verdugos nazis. Ella al extrañar mucho a sus progenitores y sospechando que se encuentran en Alemania decide escaparse un día desde Bélgica en busca de sus padres. En plena travesía y pasando adversidades, es protegida por varias semanas por una manada de lobos. Ya adulta y viviendo en los Estados Unidos cuenta su increíble historia y luego en 1997 sale el libro que se convierte en un best sellers. En el 2007 se estrena en Francia la película “Survivre avec les loups”, inspirado en su autobiográfico libro. Pero una pelea con su editora del famoso libro desemboca en una investigación más acuciosa sobre esta increíble historia, donde con ayuda de genetistas se llega a descubrir que todo lo que había dicho Misha Defonseca, era mentira. En el año 2008 Misha, abrumada por el peso de las pruebas admitió que todo era un invento de su imaginación, pero igual eran “sus vivencias” de niña y con esas moriría.

El recuerdo del holocausto sigue en la memoria de millones de personas y sobrevivientes. Millones murieron en campos de exterminio como de Auschwitz-Birkenau, millones de personas sufrieron la desaparición de padres, hijos, hermanos, abuelos y tíos. Esa época salvaje que mostró lo peor de la raza humana no puede ser banalizada por historias que le quiten lo execrable de la “solución final” nazi y el recuerdo que millones de personas quieren eternizar para que nunca más suceda algo igual. También es el respeto a la memoria de los miles de niños que fueron escondidos por familias católicas y protestantes, para que no caigan en manos alemanas. Como también muchos “ángeles” que desde diversas posiciones lograron sacar a cientos de judíos, adultos y niños y llevarlos a países que los protegieron. Por último, respeto a la memoria de miles de personas que estuvieron en diferentes grupos de patriotas peleando contra los nazis en sus respectivos países, haciendo sabotajes y dando información a los aliados. Muchos de ellos fueron atrapados, torturados y asesinados.

Sabemos de la historia de Oskar Schindler, empresario alemán y miembro del partido nazi, que luego de una profunda reflexión decide armar todo un plan para salvar a 1200 judíos que trabajaban en su fábricas de utensilios de cocina y municiones, poniendo en riesgo su vida y quedando arruinado, pero seguro con el corazón revitalizado de amor y tranquilidad. Terminada la guerra Schindler regresa a Alemania y luego acompañado de su esposa viaja a la Argentina donde logra poner algunos negocios que terminan mal. Regresa otra vez a Alemania ytampoco tuvo suerte en los negocios y en 1964 sufre un ataque al corazón que lo mantiene un mes en el hospital. En todos estos últimos años ya tenía contacto con los llamados “judíos de Schindler” y son ellos que a base dedonaciones lo ayudan a sobrevivir los malos momentos de su vida. Oskar Schindler es la única persona que perteneció al partido nazi que está enterrado con todos los honores en el cementerio católico del Monte Sion de Jerusalén.

Mauricio Hochschild, fue un inmigrante alemán radicado en Bolivia y que hoy es llamado “El Schindler boliviano”. Hace meses fueron encontrados en la Corporación minera de Bolivia, entre archivos arrumados y cochinos, documentos que pertenecieron a unos de los antiguos dueños de las minas bolivianas que en la década de los años 30’ del siglo pasado, junto con magnates como Simón Patiño lideraron la minería del estaño en el mundo. Mauricio Hochschild, un empresario que en su época fue visto como un explotador y hombre sin escrúpulos, hoy ha salido a la luz que ayudo en los primeros años del régimen nazi y cuando empezaban las primeras acciones de hostigamientos contra los judíos en Alemania, a huir a Bolivia, tejiendo toda una red de ayuda hacia el nuevo mundo. Con ayuda de su amigo y presidente boliviano de origen alemán, German Busch logró traer a más de 9,000 judíos especialmente del centro de Europa. No solo a muchos les salvo la vida, sino también les dio protección formando organizaciones de ayuda a inmigrantes judíos y dándoles trabajo en diferentes zonas de Bolivia, como en sus propias minas. A finales de la década de los años 30’Hochschild se pelea con su amigo el presidente de Bolivia Busch, y este casi lo manda a fusilar. En 1939 Busch se suicida y Hochschild sale de Bolivia en 1944 rumbo a su pueblo natal de Biblis, cerca de Fráncfort. Muere en 1965y su extraordinaria acción humanitaria recién está siendo conocida por el mundo. Si Oskar Schindler salvo a 1200 judíos, el “ángel boliviano” con ayuda de contactos gubernamentales, superó las 10,000 personas salvadas del régimen nazi.

Por último no hay que olvidar a los patriotas que formaron la Resistencia en varios de los países conquistados por los nazis. Como Jean Moulin, jefe de la Resistencia francesaque peleaban contra el Régimen del General Pétain que decidió unirse y colaborar con los nazis. Moulin fue atrapado, llevado al cuartel de la Gestapo de Lyon y torturado para que diga los nombres de los demás integrantes de la Resistencia. Fue torturado por el mismo jefe de la Gestapo en esa ciudad, Klaus Barbie, apodado“El carnicero de Lyon”, que años más tarde vivió escondido en Lima con el nombre de Klaus Altman. Moulin, se negó a traicionar a sus compañeros y murió el 8 de julio de 1943.

Nosotros los peruanos también tenemos a una heroína que ayudó a salvar  de la muerte a manos del régimen nazi, acientos de judíos franceses y de otras nacionalidades. Nos referimos a Madeleine Truel Larrabure. De padres franceses, nació en Lima el 28 de agosto de 1904. Su padre, Alexander Truel, funda la casa comercial “Truelhermanos” y además pertenecía a la compañía de bomberos Francia 2. A consecuencia de un incendio, sufre graves quemaduras y fallece en la Maison de Santé. Madeleine y familia vivieron en el malecón de los franceses, hoy llamado malecón 28 de julio. La familia Truel vivió en Miraflores entre los años 1916 a 1924. Fallecidos los padres, los hermanos Truel viajan a Francia. Madeleine ingresa a trabajar a la sucursal francesa del Banco Bilbao y renta un departamento con su hermana Lucha. En enero de 1942 es atropellada por un imprudente conductor y sufre graves lesiones. Esto la obliga a estar  más de un mes en recuperación en su casa. Viviendo en un barrio obrero de Paris, se dedicaba a cuidar a los niños de sus vecinos que salían a trabajar. Fue cuando ve horrorizada como los nazis empezaban hacer inspeccionesa las viviendas, llevándose muchas veces a los padres y niños. Entre el 16 y 17 de julio de 1942 son capturados más de 13,000 judíos. Entre ellos los padres de Pascal, niño judío – rumano, que Madeleine le tenía especial cariño. En esos aciagos días y para calmar la tristeza de Pascal, Madeleine escribe el cuento “El niño del metro”, con hermosos dibujos y que muestra toda su creatividad y amor, pero también denunciando la opresión nazi. Madeleine Truel se une a la resistencia francesa, con la convicción que su misión en esta etapa de su vida era salvar a todo ser humano en peligro. La resistenciafrancesa tenía como  misiones principales el espionaje, sabotaje y ocultamientos de pilotos que eran derribados. Pero también especialmente tratar por intermedio de documentos falsos salvar vidas de hombres, mujeres y niños judíos. Madeleine Truel se convirtió en una de las más importantes mujeres, encargadas de hacer los documentos falsos hacia la libertad de cientos de personas. Es arrestada el 1 de junio de 1944 y torturada para que dé información. Nunca habló. “La única responsable de mis actos soy yo y responderé a Dios”. Esta hermosa historia de una peruana que murió dando su vida por los demás es contada en el libro de Hugo Coya “Estación final”.Cuando Alemania estaba casi derrotada, Truel y cientos de prisioneros salen del campo de concentración de Sachsenhausen hacia Lübeck. En las llamadas “marcha hacia la muerte”, Madeleine, casi cadavérica y mal herida muere el 3 de mayo de 1945, a pocos días de la rendición de Alemania.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: