Un nuevo Censo para una nueva realidad (*) Por: Enrique Cornejo Ramírez

Un nuevo Censo para una nueva realidad (*)

Por: Enrique Cornejo Ramírez

Cada cierto tiempo los países hacen un censo nacional de población y vivienda para tener al día toda la información relativa a su población, desde el punto de vista demográfico, económico, social o territorial. El último censo realizado en el país ocurrió en 2017 y sus resultados definitivos ya han sido publicados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Sin embargo, en el primer semestre de 2020 ha ocurrido un hecho sin precedentes y de alcance global, la Pandemia del COVID19, que producirá un antes y un después en el modo de vida de los seres humanos y que ya está generando profundos cambios en diferentes aspectos sociales y económicos en nuestro país.

En el contexto de esta pandemia, los cambios son y serán tan dramáticos que ya los resultados del censo mencionado han sido superados por la realidad. Lo normal es volver a hacer otro censo cada cinco o diez años. Lo que señala el criterio técnico es que el año que se elija debe ser un año de cierta estabilidad, de cierta normalidad. Y eso es lo que menos tenemos actualmente.

Además, en estos meses, todos los peruanos hemos sido testigos de la dramática falta de información oportuna y de calidad para tomar buenas decisiones públicas. Se decidió otorgar bonos a la población más pobre para atenuar los efectos del aislamiento social obligatorio, pero no se sabía bien quienes eran y dónde estaban. Se le dio entonces bonos a personas que no correspondía y no se les dio a otras que si lo necesitaban.

No existe información totalmente actualizada de los peruanos que han fallecido ni tampoco de los recién nacidos, pues muchos de ellos no han sido registrados oportunamente. La propia información de las capacidades de los diferentes hospitales en el país no estaba sistematizada y hasta hoy se discute si las cifras de infectados, hospitalizados, en cuidados intensivos o fallecidos son las correctas o están subestimadas.

De otro lado, la migración interna que se ha producido en los últimos meses y la que se producirá cuando termine la cuarentena alteran sustantivamente la información censal de hace tres años. Estas y otras limitaciones estadísticas dificultan diseñar buenos diagnósticos y, por lo tanto, aplicar buenas y oportunas políticas públicas.

En el primer semestre del año 2021 elegiremos un nuevo Gobierno Nacional y un nuevo Congreso de la República para el siguiente quinquenio. Creo que las circunstancias extraordinarias exigen actuar con buenos reflejos y propongo la preparación -desde hoy- y realización de un nuevo Censo Nacional de Población y Vivienda para el segundo semestre de 2021, período en el que ya estaríamos claramente en una situación post pandemia. Propongo que se llame el Censo del Bicentenario: un nuevo censo para una nueva realidad, para un nuevo Perú.

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