URGE COMPRA DE MASCARILLAS

En las primeras etapas de la expansión del Covid-19 en Europa y el continente americano las autoridades de la salud insistieron en que los barbijos o tapa boca no eran necesarios.

“En serio, gente: ¡Dejen de comprar mascarillas!”, tuiteó en mayúsculas exclamatorias el titular de Salud Pública estadounidense, Jerome Adams, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) insistió en que los protectores faciales sólo tenían sentido para el personal de salud, los enfermos con síntomas del nuevo coronavirus o aquellos que los cuidasen.

Un enfoque que se diferenció del que tuvieron los países asiáticos: el director general del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades en China (CCDC), George Gao, dijo que las naciones occidentales cometían “un gran error” al no indicar que la población llevase barbijos además de lavarse las manos y mantener la distancia social.

Mientras se superaba el millón de infectados en el mundo, con casi la cuarta parte en los Estados Unidos, las indicaciones cambiaron en ese país.

En el Perú, el presidente Martín Vizcarra dispuso el uso obligatorio para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC), pero si nos damos un paseo por el Mercadillo de Cajamarca y alrededores nos damos con la sorpresa que estas disposiciones son ajenas para decenas de ciudadanos que acuden a los centros de abastos sin sus barbijos, poniendo en riesgo a las personas cercanas a ellos.

Frente a la indiferencia y poca conciencia de la gente, se hace necesario solicitar a las autoridades locales y regionales que designen un presupuesto y realicen compra de mascarillas para la población que no tiene o que si lo tienen estos sean seguros y que verdaderamente los proteja.

 

Los alcaldes deben apostar por la adquisición de estos insumos de protección para sus trabajadores y parte de la población que se olvida o es indiferente al Estado de Emergencia que vivimos en estos 52 días de cuarentena.

 

Los cajamarquinos responsables deben entender que cubrirse la nariz y la boca con sus propios textiles, dada la escasez del N95 les puede ir bien o simplemente, esos barbijos se convierten en vínculo de transmitir el Covid-19 porque no cuentan con una certificación que acredite su calidad.

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