VACANCIA PRESIDENCIAL: ¿POR PRINCIPIOS O POR CONVENIENCIA?

VACANCIA PRESIDENCIAL: ¿POR PRINCIPIOS O POR CONVENIENCIA?

Mañana se definirá la continuidad o no del señor Martin Vizcarra al frente de la Presidencia del país. Los parlamentarios deberán sopesar de un lado las evidencias y/o indicios de la comisión de delitos perpetuados por el ciudadano Vizcarra cuando fue gobernador regional, no en su calidad de presidente en ejercicio.

Juan Carlos Eguren.

Sin embargo, estos hechos se traslapan en el concepto más amplio de “incapacidad moral”, en este caso, sí, en su condición de Presidente de la República, ya que entra en evaluación las supuestas mentiras esgrimidas al respecto, en su defensa.

Un segundo elemento a tomar en consideración es la disyuntiva, entre lo correcto y lo conveniente, el guiarse por principios o conveniencias. Los defensores de la no vacancia, no aluden a la inocencia del presidente, sino a lo inconveniente e inoportuno de su eventual vacancia.

Los argumentos de defensa no se centran en la falsedad de lo corroborado por cuatro aspirantes a colaboradores eficaces y un testigo protegido, sino se basan en factores externos a los casos en investigación, esto son las crisis sanitarias y económicas derivadas de la pandemia y concluyendo que no es “conveniente”, en estas complejas circunstancias, vacar al Presidente, como sugiere un viejo refrán “no se cambia de caballo a mitad del rio”.

 

Más allá de lo que determine el Congreso, es retador el análisis y reflexión de los argumentos, pues nos enfrenta a nuestra propia idiosincrasia y pone en tela de juicio nuestra escala de valores como sociedad.

No solo en el Perú, también en la esfera global, las sociedades contemporáneas se caracterizan por lo general, de marcados sesgos característicos, que guían e inspiran el comportamiento humano “moderno”: pragmatismo, egoísmo, materialismo, individualismo y relativismo. Donde no hay principios guía superiores, todo depende de las conveniencias e interés aplicados a circunstancias particulares.

La nueva regla, dicho sea de paso, tampoco se aplica de manera homogénea para todos, se relativiza en función a las simpatías o antipatías, una cosa es juzgar a los amigos y otra muy diferente a los enemigos.

En este impropio relativismo, vemos cómo para unos casos la palabra de los “colaboradores eficaces y testigos protegidos” es sacrosanta, pero para otros casos son meras especulaciones tendenciosas. De igual manera ocurre con los fiscales, cuando persiguen a los enemigos son superhéroes, pero si investigan a los aliados son confabuladores e instrumentos de intereses oscuros.

En mi opinión, a todos se les debería medir con la misma vara y la vara debería pasar por un principio universalmente reconocido como derecho humano y garantía del respeto de la dignidad de la persona humana, esto es, la presunción de inocencia.

Mientras esta no haya sido superada con pruebas fehacientes en un debido proceso, no debería prosperar ni las detenciones preliminares, ni las prisiones preventivas ni las destituciones y tampoco la vacancia presidencial, todo ello con apego coherente a principios y no por la mera “conveniencia” teñida de arbitrariedad.

Guardando las distancias y cambiando lo no aplicable, nuestra realidad social no está lejos de los argumentos del presidente Trump, en los estados que le son favorables, los votos son válidos, pero en aquellos que favorecen al candidato Biden, son truchos y deben anularse. Si hubiese fraude en las elecciones, se deberían anular todas, independientemente del resultado favorable o no en cada estado.

Los principios y valores son como un faro que ilumina el camino. El pragmatismo y relativismo, son oscuros atajos que con frecuencia conducen al despeñadero, al barranco o a un abismo sin fin.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: