VACANCIA Y TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

VACANCIA Y TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Por Juan Carlos Eguren

Para opinar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado (mejor estar informado). Las normas constitucionales  a diferencia de las legales (leyes), tienen una vocación de largo plazo, es decir deben trascender los vaivenes y coyunturas político/sociales.

Juan Carlos Eguren, ex congresista de la República.

Es por ello que son genéricas y no entran a detalles, casuística ni procedimientos. Esto se deja a las llamadas leyes de desarrollo constitucional, que si pueden ir variando y adecuándose a las circunstancias sin modificar las normas genéricas de las constituciones.

En el Perú, a lo largo de casi 200 años de vida republicana y doce constituciones, una de las instituciones más recurrente es la “vacancia presidencial por incapacidad moral”, expresada en términos amplios y sin acotaciones ni restricciones para que pueda aplicarse (ejecutarse) a las múltiples circunstancias y casuística que el devenir del tiempo proponga.

Con la salvaguarda de requerir una amplísima votación, de tal manera que garantice el consenso (que no es igual a unanimidad) de la inmensa mayoría de las agrupaciones políticas representadas en el Congreso.

Este tipo de disposiciones de rango constitucional se mantienen en el tiempo (200 años) cuando su evidencia histórica sugiere que su pertinencia no genera excesos, abusos o inestabilidad permanente.

Si la evidencia es contraria, se elimina o modifica¿Cuál es la evidencia en la historia política y constitucional de la vacancia presidencial por incapacidad moral? Ha sido aplicada excepcionalmente, solo cuatro veces en dos siglos:

– Jose de la Riva Aguero en 1823.

– Guillermo Billinghurst en 1914.

– Alberto Fujimori en el 2000.

– Martin Vizcarra este año.

Para no hacer mucha historia, en los dos últimos casos (Fujimori y Vizcarra) por “muy graves indicios de corrupción” entre otros supuestos delitos (nótese que en ambos casos no se contaba con sentencias).

El mecanismo de la vacancia no es una exclusividad del Perú. En América Latina, en los últimos 40 años se han vacado por esta causal a 19 presidentes y, en otras latitudes de régimen parlamentario, se destituyen a los primeros ministros (equivalente a presidentes en régimen presidencialista) con mucha frecuencia, sin que ello signifique, ni por asomo, un golpe de estado.

Ante la data histórica objetiva, cabe la pregunta: ¿debiera modificarse la Constitución como reclaman algunos sectores de la prensa y la sociedad civil? ¿Hizo bien el TC en evitar su modificación, acotarla o constreñirla?

Normalmente no deben darse cambios constitucionales en medio del fragor político coyuntural, las pasiones pasajeras habitualmente no son buenas consejeras.

(*) El presente artículo es una opinión personal del ex congresista Juan Carlos Eguren, quien hace uso del derecho de expresión consagrado en la Constitución. 

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